El pueblo de Zamora que fue casa y taller de Coomonte quiere ahora una calle con su nombre

Homenaje a Coomonte en San Marcial, en torno a la fuente con la cabeza de cerdo que él mismo esculpió
El escultor benaventano convirtió San Marcial en su refugio creativo durante décadas y dejó su huella en pozos, farolas, plazas y hasta en la iglesia; ahora sus vecinos quieren que su nombre forme parte para siempre del paisaje del pueblo

San Marcial ha rendido homenaje a José Luis Alonso Coomonte, el escultor benaventano de dimensión internacional que durante décadas tuvo en esta localidad su taller y uno de sus principales refugios vitales. Familiares, amigos, vecinos y miembros de la Asociación Santo Domingo se reunieron para recordar a un hombre cuya huella permanece todavía integrada en las calles, plazas y edificios del municipio.

El homenaje contó con la presencia de su pareja, su hijo y su nieta, que compartieron con los vecinos un acto cargado de emoción para recordar a quien San Marcial considera ya parte inseparable de su propia historia.

«Hoy nos reúne esta plaza el recuerdo de un hombre irrepetible, con el corazón encogido por su partida, pero con el orgullo inmenso de haber compartido tierra y destino con él», se destacó durante el homenaje.

1982, el año en que Coomonte echó raíces en San Marcial

Para San Marcial, 1982 no fue simplemente el año del Mundial de fútbol, de los grandes cambios políticos y de la apertura de España al exterior. Fue también el año en el que José Luis Alonso Coomonte decidió instalarse profesional y vitalmente en este pequeño municipio, a pocos kilómetros de su Benavente natal.

Fue allí donde abrió las puertas de su taller y convirtió San Marcial en uno de los escenarios fundamentales de su trayectoria artística.

La relación entre el escultor y el pueblo fue mucho más allá de la de un artista que simplemente instala allí su estudio. «Coomonte no solo se mudó a San Marcial, Coomonte transformó San Marcial», se recordó durante el acto. Y basta con recorrer el municipio para comprobarlo.

Homenaje a Coomonte junto a la fuente con la cabeza de cerdo que esculpió el artista

Su obra permanece integrada en la vida cotidiana de los vecinos: en el enrejado de los dos pozos, en las farolas que iluminaron sus calles, en distintos elementos de la plaza, en la lámpara central de la iglesia y en la conocida cabeza de cerdo de la fuente, alrededor de la cual han jugado generaciones de niños y lugar elegido para rendirle homenaje.

Coomonte consiguió que materiales aparentemente ásperos como el hierro forjado y el cristal dejaran de ser únicamente materia artística para convertirse en elementos de la vida diaria de un pueblo.

El taller de Coomonte convirtió a San Marcial en un punto de encuentro cultural

La presencia del escultor también hizo que San Marcial adquiriera una dimensión cultural difícil de imaginar para un municipio de sus características. Por su taller pasaron artistas, intelectuales y personalidades de la cultura de España y Portugal, especialmente durante la celebración de la Bienal de Escultura Ibérica y Contemporánea.

Mientras las grandes ciudades incorporaban obras de Coomonte a sus espacios públicos, en San Marcial se desarrollaba otra parte fundamental de su actividad creativa, a pocos metros de las casas de los vecinos.

El antiguo bar El Cruce llegó a convertirse en punto de encuentro para algunas de las personas que viajaban desde distintos lugares atraídas por aquella actividad artística.

El taller de Coomonte no solo generó cultura. También creó actividad y empleo y convirtió al pueblo en un lugar de referencia para quienes querían conocer de cerca su forma de trabajar.

La familia del escultor durante el homenaje

El escultor, además, ejerció como profesor universitario y llevó hasta San Marcial a alumnos de Bellas Artes procedentes de Salamanca, que pudieron acercarse al oficio directamente frente al fuego, el hierro y el yunque.

El recuerdo del vecino detrás del escultor

Pero el homenaje quiso apartarse por unas horas de los grandes reconocimientos y de la dimensión internacional de Coomonte para recuperar al hombre que conocieron los vecinos de San Marcial. El artista, se recordó, era una persona generosa y cercana que nunca convirtió su taller en un espacio inaccesible.

Cualquier vecino podía acercarse movido simplemente por la curiosidad y encontrarse con una puerta abierta. Coomonte podía interrumpir su trabajo, limpiarse las manos, sonreír y explicar pacientemente qué estaba haciendo, cómo trabajaba una pieza o qué había detrás de una determinada obra.

Cabeza de cerdo en la fuente de San Marcial, obra de Coomonte

Ese vínculo cotidiano es precisamente uno de los recuerdos que San Marcial quiere conservar.

Porque para sus vecinos, Coomonte no fue únicamente un escultor de prestigio internacional, sino también uno de los suyos: alguien que eligió el municipio como lugar de trabajo, de descanso y de creación.

La Asociación Santo Domingo pide una calle para José Luis Alonso Coomonte

Durante el homenaje, la Asociación Santo Domingo, en representación de los vecinos de San Marcial, planteó formalmente al Ayuntamiento que el recuerdo del escultor quede incorporado para siempre al callejero municipal.

La petición pasa por que esta plaza o una de las calles principales de San Marcial lleve el nombre de José Luis Alonso Coomonte. «Que su nombre quede grabado en las placas de nuestras calles con la misma fuerza indomable con la que él grabó su arte en el hierro y su recuerdo en nuestros corazones», se reclamó durante el acto.

La iniciativa pretende que el reconocimiento no quede limitado a un homenaje puntual, sino que forme parte de la propia identidad del pueblo.

San Marcial admite que muchas veces los pequeños municipios son conscientes de la verdadera dimensión de sus vecinos cuando ya no están. De ahí que este homenaje quiera servir también para saldar una deuda de memoria con quien durante décadas hizo del municipio su espacio de creación.

Coomonte eligió San Marcial como hogar creativo y desde allí llevó el nombre del pueblo mucho más allá de sus límites. Ahora sus vecinos quieren devolverle ese vínculo haciendo que su nombre permanezca visible en las calles por las que tantas veces caminó.

«Por todo lo que nos dio, por elegirnos como su hogar creativo y por pasear con orgullo el nombre de nuestro pueblo por todo el mundo», se recordó durante el homenaje, San Marcial quiere que José Luis Alonso Coomonte siga formando parte de su paisaje y de su memoria colectiva.

La nieta de Coomonte retira la bandera de Zamora de la fuente durante el homenaje a su abuelo