Zamora sigue sin atraer médicos MIR: ninguno de los 1.400 primeros ha elegido plaza en la provincia

Jernónimo Cantuche y Carlos Pedrero en rueda de prensa
El Movimiento en Defensa de la Sanidad Pública alerta de que la falta de atractivo de Zamora para los nuevos médicos agrava la falta de especialistas, las listas de espera y el retraso de la Unidad de Ictus, y exige a la Consejería de Sanidad de Castilla y León que asuma su responsabilidad y deje de escudarse en la huelga médica para justificar el deterioro asistencial

La situación sanitaria de la provincia vuelve al centro del debate público de la mano del Movimiento en Defensa de la Sanidad Pública de Zamora, que presentó una nueva radiografía del estado del sistema asistencial con un mensaje de fondo inequívoco: la falta de profesionales continúa siendo el principal factor de deterioro de la sanidad zamorana.

El portavoz del colectivo, Jerónimo Cantuche, abrió su intervención con un dato que considera especialmente revelador del momento que atraviesa la provincia. Después de los dos primeros días de adjudicación de plazas MIR, ninguno de los 1.400 primeros aspirantes había elegido Zamora. La provincia comparte esa situación con solo otras cuatro en toda España, mientras que dentro de Castilla y León también figuran en ese grupo Ávila y Palencia.

Para el movimiento, este comportamiento confirma la escasa capacidad de atracción que presenta Zamora para los nuevos médicos, en un contexto que consideran especialmente preocupante porque tampoco ninguno de los diez primeros MIR optó por la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, precisamente una de las áreas donde mayores dificultades arrastra el sistema sanitario.

Ese primer dato sirvió a Cantuche para enlazar con una de las principales reivindicaciones que mantiene el colectivo desde hace meses: la puesta en marcha de la Unidad de Ictus en el Complejo Asistencial de Zamora. El portavoz cuestionó abiertamente las recientes declaraciones institucionales en las que se asegura que la plantilla de Neurología está cubierta. Frente a esa afirmación, el movimiento sostiene que la plantilla orgánica contempla seis neurólogos y actualmente solo hay tres plazas cubiertas, pese a la incorporación reciente de un especialista a través del proceso de estabilización.

A partir de ahí, Cantuche formuló una pregunta que resume el reproche del colectivo: si la plantilla estuviera realmente completa, no habría motivo para seguir retrasando la unidad de ictus. Recordó que la Asociación de Neurología de Castilla y León había señalado en su momento que serían necesarios ocho profesionales para prestar ese servicio con garantías, pero insistió en que, incluso bajo el criterio oficial, la unidad sigue sin existir en Zamora cuando la provincia continúa siendo la única de la comunidad que carece de este recurso asistencial.

El portavoz recordó además que la creación de esta unidad ha sido anunciada en varias ocasiones por responsables autonómicos. Primero se situó en 2025, después se habló de “los próximos meses” y más tarde de “los próximos días”. A fecha 6 de mayo, subrayó, el servicio continúa sin materializarse.

La denuncia del movimiento no se limitó a la neurología. Cantuche trazó un panorama más amplio del déficit estructural de profesionales en el hospital zamorano. Así, en el último concurso de traslados de médicos especialistas, Zamora ofertaba 38 plazas vacantes. De ellas, solo 11 han sido cubiertas de forma definitiva, lo que deja 27 plazas sin cubrir. Entre las incorporaciones figuran profesionales en anestesia, traumatología, farmacia hospitalaria, intensivos, medicina interna, ginecología, oncología médica, otorrinolaringología y psiquiatría.

Aunque el movimiento valoró positivamente algunas incorporaciones —como la llegada de dos endocrinos, una especialidad especialmente tensionada por las listas de espera—, considera que el balance global sigue siendo claramente insuficiente.

La situación también se traslada a la Atención Primaria, donde el colectivo cifró en 79 las plazas vacantes de médicos. De ellas, 49 están ocupadas por facultativos sin especialidad MIR, mientras que 30 continúan directamente sin cubrir.

Para Cantuche, estos datos explican buena parte de los problemas que se arrastran en el día a día asistencial. El ejemplo más evidente, señaló, son las listas de espera.

El portavoz rechazó que el aumento de las demoras pueda atribuirse a la huelga médica, como —según denunció— han sugerido responsables autonómicos. A su juicio, el problema es estructural y viene de muchos años atrás, fruto de una oferta asistencial que considera insuficiente para responder a la demanda real de la provincia.

Las cifras que manejó durante su comparecencia reflejan, en su opinión, la dimensión del problema: más de 15.600 personas pendientes de cita, con más de 7.400 pacientes en traumatología y demoras medias que en algunas especialidades se acercan al año.

Pero Cantuche puso el foco especialmente en otro aspecto que considera más revelador que la demora media: la demora máxima real. Según afirmó, el movimiento tiene constancia de pacientes que esperan más de dos años para una consulta o para una prueba diagnóstica, una realidad que, lamentó, no aparece reflejada en los balances oficiales.

En ese contexto, el portavoz sostuvo que el mantenimiento de las listas de espera termina sirviendo de argumento para seguir derivando actividad asistencial y pruebas diagnósticas a la sanidad privada, una dinámica que, a su juicio, forma parte de una orientación política sostenida en el tiempo.

La comparecencia sirvió también para abordar otra de las cuestiones que, según el movimiento, explican la dificultad para atraer médicos a la provincia: el retraso en el desarrollo de las plazas de difícil cobertura anunciadas por la Junta de Castilla y León.

Preguntado por esa cuestión, Cantuche recordó que el compromiso autonómico era que ese mapa estuviera listo durante el primer trimestre del año, pero denunció que todavía no se ha desarrollado ni se ha llevado a negociación en la mesa sectorial de sanidad.

A su juicio, la falta de avances vuelve a evidenciar una carencia de planificación estructural. En ese sentido, defendió que la solución no pasa solo por aprobar nuevas normas, sino por ordenar de manera efectiva los puestos de trabajo con incentivos retributivos, formativos y profesionales que hagan realmente atractivas plazas como las de Zamora.

Con ese telón de fondo, el Movimiento en Defensa de la Sanidad Pública anunció además su integración en la plataforma estatal Colectivos en Lucha por la Sanidad Pública, una red que agrupa a organizaciones de distintas provincias, y reiteró su apoyo a la movilización convocada por Zamora en Pie para el próximo 10 de mayo en defensa de la provincia.

Para el colectivo, todos estos frentes —la falta de médicos, la ausencia de la unidad de ictus, las vacantes estructurales, las listas de espera y la dificultad para fijar profesionales— forman parte de una misma realidad: la progresiva pérdida de capacidad asistencial de la sanidad pública en Zamora.