Zamora, a punto de perder sus bibliobuses: “El servicio muere por inanición de la Diputación”
El presidente nacional de la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles (ACLEBIM), Rodrigo Soto, ha denunciado públicamente la situación de los bibliobuses en la provincia de Zamora, un servicio que considera “en proceso de desaparición por abandono institucional y falta de personal”.
Soto advierte de que la red de bibliotecas móviles de Zamora, que durante décadas fue un referente nacional e internacional en el acceso a la cultura en el medio rural, atraviesa hoy una etapa crítica marcada por la reducción drástica de su operatividad, la falta de sustitución de personal jubilado y la infrautilización de los recursos disponibles.
En su análisis, el responsable de la asociación subraya que el sistema zamorano llegó a contar con cuatro bibliobuses plenamente operativos, capaces de garantizar la cobertura regular de decenas de municipios. Sin embargo, en la actualidad, el servicio se ha visto reducido a un funcionamiento irregular, con frecuencias que en algunos casos alcanzan los tres meses entre visitas, lo que, según el sector profesional, invalida su función social.
Soto señala como uno de los factores determinantes la ausencia de reposición de plazas tras jubilaciones, una situación que ha ido debilitando progresivamente la estructura operativa del servicio. Esta circunstancia, añade, ha provocado que varios vehículos permanezcan inactivos durante largos periodos, generando costes sin retorno en forma de servicio público.
El presidente de ACLEBIM también critica las decisiones adoptadas en torno al futuro del modelo, entre ellas propuestas de reorganización y externalización parcial, que considera insuficientes para garantizar la continuidad del sistema. En este sentido, alerta de que algunas iniciativas recientes suponen un alejamiento del modelo profesional bibliotecario que caracterizó históricamente a la red zamorana.
Entre los episodios más controvertidos, se menciona la reducción del servicio escolar vinculado a los bibliobuses y periodos en los que la actividad se ha desarrollado sin personal especializado, lo que, según el sector, ha afectado directamente a la calidad del servicio educativo y cultural.
Soto insiste en que el problema no reside en la viabilidad del modelo, sino en la falta de decisión política para sostenerlo, especialmente en un contexto de despoblación rural donde este tipo de servicios desempeñan un papel clave en la cohesión territorial y el acceso a la cultura.