Zamora abre un nuevo frente con el ministro Óscar Puente: Guarido rechaza la obra de la Avenida de Requejo y apunta al contencioso

Guarido y Pablo Novo _2
El alcalde de Zamora critica a la Subdelegación por su actitud “demasiado pusilánime” ante la empresa adjudicataria y espera que no se repetirán los mismos errores en la Avenida de Cardenal Cisneros

El Ayuntamiento de Zamora ha decidido no asumir la recepción de la travesía de la avenida de Requejo, tras la solicitud del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible de aceptar las obras de manera inmediata. La respuesta municipal, liderada por el alcalde, Francisco Guarido, fue firme: aprobación de un decreto de no aceptación y remisión de un requerimiento formal al Ministerio, dirigido por Óscar Puente, para subsanar todas las deficiencias detectadas.

Según el equipo de Gobierno, la actuación del Ministerio se produjo “a espaldas del Ayuntamiento”, rompiendo la dinámica establecida en la comisión de seguimiento creada el 24 de julio de 2024, donde se acordó que todas las incidencias serían corregidas antes de la entrega definitiva. Fuentes municipales advierten: “Tenemos una resolución sobre la mesa que hay que contestar, y si hay que ir al juzgado, iremos”, dejando abierta la posibilidad de la vía contencioso-administrativa.

Entre los problemas señalados se encuentran deficiencias en zonas verdes, arbolado, sumideros y señalización incorrecta. Aunque calificadas como “no muchas”, son suficientes para impedir la recepción de la obra, según el Consistorio, que insiste en no asumir el mantenimiento de una infraestructura que no esté en condiciones óptimas.

El conflicto ha tensado también la relación con la Subdelegación del Gobierno en Zamora, a la que el Ayuntamiento reprocha una actitud “demasiado pusilánime” en la defensa de los intereses locales frente a la empresa adjudicataria. En paralelo, el Consistorio advierte que las deficiencias podrían ser incluso mayores en la avenida de Cardenal Cisneros, aunque la obra aún no ha sido recepcionada, manteniendo así un margen de actuación antes de su eventual entrega.

La decisión, adoptada mediante decreto de Alcaldía fechado el 23 de febrero, marca un punto de inflexión en uno de los proyectos clave de acceso a la ciudad y abre un escenario de confrontación institucional que podría derivar en los tribunales.

Aunque la actuación forma parte del programa estatal de humanización de travesías, el Ayuntamiento sostiene que el resultado no cumple con los estándares exigibles ni con criterios técnicos solventes. Guarido ha recalcado que no se trata de valoraciones subjetivas, sino de deficiencias acreditadas en informes técnicos.

En este sentido, el Consistorio asegura haber remitido documentación tanto a la Subdelegación del Gobierno como a la Unidad de Carreteras, sin que —según el alcalde— se haya prestado la atención debida. Los informes, elaborados de manera conjunta por la Policía Municipal y los servicios técnicos municipales, refuerzan, según el equipo de Gobierno, la validez y rigor de las conclusiones.

Entre los problemas detectados figuran sumideros mal colocados, señalización inadecuada y arbolado seco, evidencias de una ejecución deficiente. La negativa formal a la recepción fue comunicada el 23 de febrero, pocos días después de la resolución inicial del 9 de febrero. El propio Guarido ha dejado abierta la puerta a la vía judicial si el Ministerio no actúa: “Si no hay arreglo, habrá que ir al contencioso”, situando el foco en un posible litigio en la jurisdicción contencioso-administrativa.

Junto al concejal de Obras, Pablo Novo, el regidor defendió que la postura municipal responde a la obligación de velar por el interés público y la calidad de las inversiones ejecutadas en la ciudad, trasladando la responsabilidad al Ministerio y exigiendo la corrección de los defectos antes de cerrar definitivamente el proyecto.