El antiguo edificio del Banco de España de Zamora, reconvertido en la nueva sede de la Policía Municipal, ha aparecido con pintadas en su fachada antes incluso de su puesta en funcionamiento
El inmueble continúa en fase de adaptación para su futuro uso policial, pero antes de su estreno ya son visibles grafitis sobre el cuadro eléctrico del exterior, una imagen que contrasta con el destino previsto para el edificio.
Las pintadas no constituyen un caso aislado en Zamora. En distintos puntos del casco urbano, especialmente en edificios históricos o inmuebles en proceso de reforma, la aparición de grafitis se repite como una problemática constante que afecta tanto a la conservación del patrimonio como a la imagen de la ciudad.
En este caso, el impacto adquiere un matiz añadido. El inmueble está llamado a reforzar precisamente la presencia policial en el centro urbano, lo que acentúa el contraste entre su función futura y este tipo de actos vandálicos en su exterior.
El entorno del edificio, con tránsito diario de vecinos y visitantes, refleja una dinámica ya conocida en la ciudad: la aparición rápida de pintadas a pesar de la rapidez de las intervenciones de limpieza y conservación, en un equilibrio cada vez más frágil en determinados puntos del centro de Zamora.