"Perdemos población y ganamos contaminación": ¿Qué pasa con los nitratos en Zamora?

Depuradora
El rechazo en el Pleno de la moción de Izquierda Unida para impulsar un plan integral de Potabilización
del agua 
ha reabierto en la Diputación de Zamora el debate sobre el aumento de nitratos en una provincia marcada por la despoblación, mientras el presidente, Javier Faúndez, defendió la respuesta y las inversiones realizadas por la institución provincial

La Diputación de Zamora rechazó en Pleno la moción presentada por la portavoz de Izquierda Unida, Laura Rivera, que proponía impulsar un Plan Integral de Potabilización del agua en la provincia para hacer frente a la contaminación por nitratos en los acuíferos.

Rivera defendió la necesidad de abordar un problema que, según señaló, se agrava a pesar del esfuerzo económico sostenido de las administraciones. En su intervención recordó que tanto la Diputación, como la Junta de Castilla y León y los ayuntamientos destinan recursos a captaciones, potabilizadoras y actuaciones de emergencia, aunque advirtió de que el problema persiste. “Perdemos población y ganamos contaminación”, resumió la portavoz de IU, que cuestionó que una provincia como Zamora, con abundancia de agua y baja industrialización, registre niveles crecientes de contaminación por nitratos.

La iniciativa planteaba ir más allá de las respuestas puntuales y abrir una estrategia global. Rivera insistió en que no basta con garantizar la potabilidad en el grifo, sino que es necesario actuar sobre las causas que deterioran los acuíferos que abastecen a numerosos municipios. En ese análisis situó prácticas agrícolas intensivas, el uso de fertilizantes y la actividad agroganadera, subrayando la paradoja de una provincia que pierde población mientras aumenta la presión sobre un recurso básico como el agua.

El presidente de la Diputación, Javier Faúndez, rechazó el planteamiento de la moción, que llegó a calificar de “ocurrencia”, aunque matizó que no se trata de un problema atribuible a una única causa. Recordó la presencia de elementos naturales en el agua en distintas zonas de la provincia —como hierro, manganeso, arsénico o cloruros— y también episodios derivados de fenómenos meteorológicos, como las lluvias intensas que elevan la turbidez.

Faúndez reconoció igualmente la existencia de factores humanos, entre ellos los nitratos, pero advirtió de que no puede trasladarse toda la responsabilidad al sector agrario, al que atribuyó un papel clave en la economía provincial y que, según dijo, ya ajusta el uso de fertilizantes.

Frente a la propuesta de un plan integral, el presidente defendió el modelo de actuación vigente basado en la respuesta inmediata. Según explicó, cuando se detecta un problema de calidad del agua se activa un protocolo que permite instalar plantas potabilizadoras portátiles en 48 horas y poner en marcha soluciones definitivas.

En este contexto, avanzó que durante 2026 están previstas doce actuaciones entre nuevas instalaciones, modernizaciones y mejoras, con una inversión superior al millón de euros que se formalizará en los próximos días con los ayuntamientos. Además, defendió la gestión acumulada desde 2019, con 342 actuaciones de emergencia, la instalación de 72 plantas de tratamiento y una inversión global de 23,5 millones de euros en abastecimiento y calidad del agua.

El presidente provincial cuestionó la utilidad práctica de la moción de IU al considerar que se centraba en estudios y comunicaciones a otras administraciones sin medidas ejecutivas inmediatas. Frente a ello, reivindicó que la Diputación ha consolidado un sistema de respuesta rápida que, según afirmó, ha llegado a convertirse en referencia para otras instituciones en la gestión del abastecimiento en el medio rural.