Zamora ha sido hoy escenario de una multitudinaria protesta agraria en la que más de 300 tractores y cientos de agricultores y ganaderos de la provincia se han concentrado para denunciar la situación crítica que atraviesa el sector primario. La movilización forma parte de una jornada de protesta que se ha repetido en más de 50 puntos de toda España, convocada por las principales organizaciones agrarias.
Lorenzo Rivera, de COAG, explicó que la concentración de Zamora es parte de una acción unitaria en todo el país: “Cuando hay organización y unidad de acción, hay fuerza”, afirmó. Rivera denunció los efectos negativos del acuerdo Mercosur, que considera lesivo para los agricultores y ganaderos españoles, especialmente por la competencia desleal de grandes explotaciones latinoamericanas con estándares de producción más bajos. Durante la protesta, los agricultores vertieron al suelo productos como cereales, maíz, patatas y vino para simbolizar la pérdida de rentabilidad que sufren.
El representante de COAG recordó que llevan más de 25 años rechazando Mercosur por los daños estructurales que provoca al sector y advirtió que, si no se actúa, la viabilidad de muchas explotaciones está en peligro. Rivera también señaló que, por el contrario, el acuerdo firmado recientemente con la India no afecta a los productos españoles y no supone un problema para el sector.
Por su parte, Aurelio González, de UPA, insistió en que la protesta no se limita a Mercosur, sino que incluye también el rechazo a la propuesta de la PAC de la Comisión Europea, que considera insuficiente y perjudicial para la agricultura y ganadería española. González reclamó un aumento del presupuesto de la PAC y criticó que se destinen fondos a defensa en lugar de al sector agrario. Además, destacó la necesidad de controlar la fauna salvaje en Castilla y León, responsable de accidentes y daños en las explotaciones, y pidió precios justos que cumplan la ley de la cadena alimentaria.
Antonio Medina, de ASAJA, aseguró que, pese a las dificultades, ya se han conseguido algunos avances, como la retirada del cuaderno digital y de ciertas inspecciones en campo, fruto de la presión de los agricultores ante la Comisión Europea. Sin embargo, advirtió sobre la entrada de productos contaminados y plagas procedentes de otros países, que podrían agravar la situación de los cultivos españoles.
Finalmente, Antonio Rodríguez, de UCCL, alertó sobre el riesgo de desindustrialización y pérdida de soberanía alimentaria si se permite la entrada masiva de productos latinoamericanos con precios bajos: “Al final vamos a importar productos transformados y perderemos primero la agricultura y después la industria”, señaló. Rodríguez subrayó que la competencia desleal no beneficia al consumidor, sino que aumenta los márgenes de las empresas intermediarias mientras el sector primario se deteriora.