La imagen que deja este episodio en el corazón de Zamora no es menor: comerciantes desmontando y trasladando sus propias carpas en plena Semana Santa para evitar que la ciudad se quede sin feria. Todo, según denuncian, por una falta de planificación municipal que ha obligado a la Feria del Comercio y Regalo a ceder su espacio al certamen nacional de ajedrez.
La escena, más propia de la improvisación que de una gestión ordenada, ha terminado con los propios comerciantes organizándose entre ellos para reubicarse en la Plaza de la Marina. Un traslado que, según aseguran, podría haberse evitado con una mínima coordinación desde el Ayuntamiento.
“Al final nos hicieron mover y ayudándonos entre nosotros, moviendo las carpas, estamos ubicándonos en la zona que si nos hubieran dicho al principio no habría habido mayor problema”, explican los afectados, visiblemente molestos por una situación que consideran evitable.
Una feria que resiste pese a todo
Lejos de abandonar, los comerciantes han decidido mantenerse. La razón es clara: el compromiso con la ciudad y con el público que cada año recorre la feria en una de las semanas más importantes del calendario zamorano.
“Estábamos dispuestos a irnos, pero pensamos en el público. No podíamos dejar a Zamora sin feria”, relatan. Una decisión que, en clave ciudad, evidencia más responsabilidad por parte de quienes pagan una tasa municipal que de quienes deben garantizar la organización del espacio público.
La crítica es directa. Los propios feriantes señalan que, cuando propusieron el traslado con apoyo institucional, la respuesta fue que no había efectivos suficientes de la Policía Municipal para ayudar en el proceso. Finalmente, fueron ellos mismos quienes, sin respaldo, ejecutaron el cambio.
Amenazas y silencio político
El malestar no se queda en la logística. Los comerciantes denuncian además la actitud del concejal responsable, al que acusan de no haber dado explicaciones y de haber recurrido a amenazas en lugar de soluciones.
“El concejal de turno no dio la cara y solo amenazó con cargarse la feria”, aseguran. Un comportamiento que califican de “inadmisible” y que, en su opinión, está lejos de lo que se espera de un servidor público.
La ausencia de explicaciones oficiales agrava aún más la sensación de abandono. Los afectados reclaman algo tan básico como una disculpa pública por lo ocurrido y, sobre todo, garantías de que este tipo de situaciones no se repetirán.
La improvisación como norma
Lo sucedido en la Plaza de la Marina vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en la gestión de eventos en Zamora: la falta de coordinación entre actividades que comparten espacio.
En plena Semana Santa, cuando la ciudad se juega buena parte de su imagen turística y comercial, la coincidencia entre la feria y un evento de ajedrez de ámbito nacional no debería haber desembocado en un conflicto de este calibre. Sin embargo, la realidad ha sido otra.
La consecuencia es evidente: comerciantes perjudicados, una imagen de desorden y una sensación creciente de que la planificación municipal sigue llegando tarde… o directamente no llega.
La feria abre, pese a todo
A pesar del malestar, la Feria del Comercio y Regalo seguirá adelante. Los puestos abrirán desde hoy mismo en su nueva ubicación, esperando la respuesta de los zamoranos.
Porque si algo ha quedado claro en este episodio es que, una vez más, la ciudad ha salido adelante gracias al esfuerzo de quienes están a pie de calle. Los comerciantes han salvado la feria. Ahora queda por ver si el Ayuntamiento estará a la altura para dar explicaciones.
En Zamora, donde la tradición y el esfuerzo colectivo sostienen muchos de los eventos que nos definen, la desorganización institucional no puede convertirse en costumbre. Y menos en Semana Santa.