Y el mensaje de todos los comparecientes ha sido prácticamente idéntico: tranquilidad absoluta, defensa cerrada de la legalidad de las actuaciones y una idea repetida constantemente durante ambas ruedas de prensa: “todo se hizo como se hacía siempre”.
La investigación gira en torno a las subvenciones concedidas al Club Deportivo Ultra Sanabria, unas ayudas que ahora están bajo el foco judicial por un presunto delito de fraude en subvenciones. Pero mientras la justicia avanza, la batalla política y mediática ya ha comenzado.
Faúndez: “No tenemos dominio del hecho”
Horas antes, Javier Faúndez comparecía junto a Juan del Canto en una rueda de prensa cargada de documentos, expedientes y defensa política. El presidente provincial quiso marcar desde el primer minuto una línea temporal muy clara: separar completamente la concesión inicial de la ayuda de la llegada del actual equipo de gobierno a la Diputación.
Según explicó, la subvención nominativa al Ultra Sanabria fue concedida el 24 de abril de 2023 y el anticipo del 100% fue abonado el 18 de mayo de ese mismo año, semanas antes de que el actual gobierno provincial tomase posesión.
Faúndez insistió además en que durante su mandato todos los expedientes relacionados con la justificación de las ayudas contaron con informes favorables de técnicos, intervención y secretaría, sin reparos administrativos.
Y recordó también que en 2025 ordenó paralizar una ayuda prevista de 150.000 euros en cuanto tuvo conocimiento de las diligencias judiciales abiertas sobre el club.
Prada: “Esto era el procedimiento habitual”
Pocas horas después llegaba la comparecencia de Jesús María Prada. Más incómoda, más política y con menos documentación sobre la mesa. El actual concejal del Partido Popular reconocía que aún no ha recibido oficialmente la citación judicial, aunque asegura que da por hecho que llegará.
Prada defendió que el procedimiento utilizado con Ultra Sanabria era exactamente el mismo que se empleaba con otros clubes deportivos de la provincia como Balonmano Zamora, CD Zamora, Zamora Enamora o Virgen de la Concha.
Incluso normalizó los famosos “levantamientos de reparo”, explicando que son advertencias habituales de Intervención que alcaldes y presidentes pueden levantar legalmente.
“Raro es el día en el Ayuntamiento en el que no aparece algún levantamiento de reparo”, llegó a afirmar Prada, intentando quitar dramatismo administrativo a una expresión que en la calle suele sonar directamente a irregularidad.
El gran problema: la sombra política
Aunque todos los implicados defienden que no existe delito alguno y que las subvenciones seguían los cauces administrativos habituales, la realidad política es otra. Porque una citación como investigado golpea directamente la imagen pública de cualquier dirigente, más aún a las puertas de un ciclo político especialmente delicado.
Prada lo reconoció sin rodeos al admitir que es “un día desagradable”, aunque insistió en que tiene “la conciencia absolutamente tranquila”.
Faúndez fue incluso más directo al afirmar que “el daño ya está hecho”.
Y es ahí donde el caso Ultra Sanabria empieza a ir mucho más allá de los expedientes administrativos o las facturas justificativas.
Porque aunque finalmente no exista recorrido penal, aunque las causas puedan archivarse o aunque las responsabilidades se centren exclusivamente en terceros, el desgaste político ya está encima de la mesa. La comparecencia será el 25 de septiembre si no hay retracto del juzgado.
La Diputación, bajo el foco
El caso deja además una imagen complicada para la institución provincial. Presidentes, vicepresidentes, diputados y antiguos responsables compareciendo públicamente para explicar subvenciones deportivas es algo que hace daño institucionalmente.
Especialmente porque el relato político de unos y otros coincide en un punto muy sensible: “esto se hacía así desde hace años”.
Una frase peligrosa. Porque puede interpretarse como normalidad administrativa… o como la constatación de una forma de gestionar subvenciones que ahora la justicia analiza con lupa.
Mientras tanto, el juzgado sigue avanzando.
Y Zamora asiste atónita a un caso que mezcla deporte, dinero público, política provincial y posibles responsabilidades penales.
El partido judicial apenas acaba de empezar.