La campaña de la Renta 2026 comenzará el 8 de abril y se extenderá hasta el 30 de junio para la presentación por internet, en un contexto marcado por más exigencia fiscal para los autónomos, nuevos cambios normativos y un mayor control por parte de Hacienda. La atención telefónica estará disponible del 6 de mayo al 30 de junio, mientras que la presencial se desarrollará entre el 1 y el 30 de junio. En caso de domiciliación bancaria, el plazo finaliza el 25 de junio, con posibilidad de fraccionar el pago en dos plazos sin intereses: 60% en junio y 40% en noviembre.
Este calendario abre una campaña especialmente compleja para los trabajadores por cuenta propia, que deberán presentar la declaración en todos los casos, independientemente de sus ingresos o resultados, en un ejercicio donde la planificación y la precisión serán clave para evitar recargos y optimizar el resultado fiscal.
Regularización del RETA y nuevas casillas: los cambios clave
Entre las principales novedades destaca la incorporación de nuevas casillas vinculadas a la regularización de cuotas del RETA, uno de los cambios estructurales del sistema. Este ajuste obliga a revisar con detalle las cotizaciones en función de los ingresos reales, ya que cualquier error puede tener impacto directo en el resultado de la declaración.
Se mantiene además la deducción de los gastos de difícil justificación, fijada en el 5% del rendimiento neto con un límite de 2.000 euros, así como la prórroga del sistema de módulos, que conserva sus límites actuales y aplica una reducción general del 5%.
A ello se suman nuevas obligaciones informativas para quienes tributan en régimen de atribución de rentas, que deberán detallar con mayor precisión su situación fiscal.
Más presión fiscal: cambios en IRPF y control sobre criptomonedas
La campaña incorpora también modificaciones relevantes en el IRPF, como el incremento del tipo máximo del ahorro hasta el 30% para rentas superiores a 300.000 euros, así como nuevas deducciones dirigidas a rentas más bajas.
En paralelo, se refuerza el control sobre las criptomonedas, que deberán declararse siguiendo criterios específicos como el método FIFO, y se amplían deducciones vinculadas a eficiencia energética o adquisición de vehículos eléctricos.
También se introducen novedades técnicas, como nuevos apartados para fondos cotizados (ETF) y mejoras en la autoliquidación rectificativa, lo que incrementa la complejidad del proceso.
Más carga administrativa y riesgo de errores
El endurecimiento del marco fiscal tiene un impacto directo en el día a día de los autónomos. Según el ‘Informe Emprende’ de Holded y Visma, cinco de cada diez emprendedores dedican más del 40% de su tiempo a tareas administrativas, una carga que previsiblemente aumentará con los nuevos requisitos.
Además, solo el 59,1% de las empresas utiliza software de facturación, lo que evidencia el margen de mejora en la digitalización del colectivo.
Digitalización y control: claves para afrontar la campaña
En este contexto, la digitalización se consolida como una herramienta esencial para cumplir con las obligaciones fiscales. Automatizar procesos, centralizar la información y mantener los datos actualizados permite reducir errores, evitar sanciones y mejorar la eficiencia en la gestión.
La campaña de la Renta 2026 se presenta así como un ejercicio especialmente exigente para los autónomos, con más variables en juego y un mayor control por parte de la administración tributaria.