El asesino de Leticia Rosino sale de prisión el 3 de mayo: cinco años de libertad vigilada y prohibido volver a Tábara y Castrogonzalo

Juzgado de Menores en la calle regimiento de Toledo
El condenado, que perpetró el crimen hace ocho años siendo menor de edad, deberá fijar un domicilio antes de abandonar la cárcel de Álava, comunicar cualquier cambio de residencia o actividad laboral y someterse a un programa específico de educación sexual, todo ello bajo la supervisión del Juzgado de Menores de Zamora
 

El autor del asesinato de Leticia Rosino abandonará prisión el próximo 3 de mayo, momento en el que comenzará a cumplir una medida de cinco años de libertad vigilada, ratificada judicialmente tras finalizar su periodo de internamiento.

La resolución mantiene las restricciones clave: no podrá acercarse ni residir en Tábara ni en Castrogonzalo, localidades directamente vinculadas al crimen —la primera, municipio de origen de la víctima; la segunda, donde se produjo el asesinato—. El control será inmediato desde su salida, sin periodo transitorio.

Además, el condenado, que ha pasado 8 años internado por el crimen de la joven, que entonces tenía 32 años, estará obligado a facilitar un domicilio antes de abandonar el centro penitenciario de Álava, a donde fue trasladado tras ser agredido en la cárcel de Topas (Salamanca), y a comunicar cualquier cambio de residencia o trabajo durante todo el tiempo que dure la medida. Por ahora, no ha concretado dirección, aunque ha manifestado su intención de quedarse en el País Vasco, donde reside su novia.

El seguimiento continuará bajo la supervisión del Juzgado de Menores, que mantiene la competencia al tratarse de un delito cometido cuando el autor tenía 16 años. Este órgano coordinará las medidas con los servicios correspondientes en el País Vasco, donde previsiblemente se desarrollará el control administrativo.

Entre las obligaciones impuestas figura también la participación en programas formativos y terapéuticos, incluyendo un plan específico de educación sexual, dentro de las denominadas medidas educativas, según ha aclarado el abogado de oficio que le ha asistido en una comparecencia de poco más de media hora por videoconferencia. Su cumplimiento será obligatorio durante los cinco años de libertad vigilada.

El condenado ha pasado por distintos centros durante su internamiento, primero en Zambrana y después en Topas, antes de ser trasladado al País Vasco por razones de seguridad, ante el riesgo para su integridad. Con su salida el 3 de mayo, se abre una nueva fase centrada en la vigilancia y la reeducación bajo tutela judicial.