Toro se vuelca con la Borriquilla: fe, infancia y sol en un Domingo de Ramos multitudinario
Toro salió a la calle.
Y lo hizo con su mejor rostro: el de los niños.
El Domingo de Ramos volvió a llenar la ciudad de palmas, de sonrisas y de fe con la celebración de la tradicional bendición de ramos y la procesión de la Borriquilla, que partió a las 12:15 horas desde la iglesia de Santo Tomás para recorrer algunas de las calles más emblemáticas hasta la Colegiata de Santa María la Mayor.
Una mañana de luz tras el frío de la noche
La jornada cambió por completo el ambiente de la ciudad. El frío nocturno dio paso a un sol generoso y a un fresco matutino que invitó a salir.
Y Toro respondió.
Cientos de niños, acompañados por sus familias, tomaron las calles en una de las procesiones más esperadas, la que marca el inicio de la Semana Santa con la inocencia y la alegría de los más pequeños.
La fe de los niños, protagonista
No hay capas pesadas ni silencios solemnes.
Aquí lo que manda es la ilusión.
Niños con palmas en alto, familias enteras acompañando el recorrido y una ciudad que, por unas horas, cambia el recogimiento por la cercanía.
Es la otra cara de la Semana Santa.
La que empieza con vida.
Medio Toro en la calle
La imagen ha sido clara:
👉 calles llenas
👉 ambiente familiar
👉 y una participación que demuestra el arraigo de esta tradición
La procesión de la Borriquilla no es solo un acto religioso.
Es también un punto de encuentro.
Un momento compartido.
Reflexión Zamora News
La Semana Santa comienza con los niños.
Y eso no es casualidad.
Porque en sus manos, en sus pasos pequeños y en sus miradas, está el futuro de una tradición que, año tras año, sigue latiendo en Toro.
Hoy no ha habido silencio. Hoy ha habido vida. Y Toro ha respondido.