La tradición de la Semana Santa ya late con fuerza en Zamora desde las edades más tempranas. El Colegio Corazón de María ha celebrado un año más su ya emblemática procesión escolar, en la que los alumnos han demostrado que la devoción semanasantera también se aprende y se vive desde la infancia.
Ataviados con caperuz negro y cíngulo rojo, los más pequeños recorrieron el patio del centro al son de los tambores de su propia banda, integrada también por estudiantes y dirigida en esta ocasión por Manuel Alejandro, director de la Banda de Zamora. El ambiente, cargado de emoción y solemnidad, fue seguido por decenas de familiares que no quisieron perderse esta cita tan especial, entre aplausos, fotografías y orgullo compartido.
Este año, además, la procesión ha contado con dos novedades destacadas. Por un lado, los alumnos del área de digitalización han elaborado medallones mediante impresora 3D, incorporando así la innovación tecnológica a la tradición. Por otro, se ha estrenado un nuevo paso diseñado y realizado por un alumno del propio colegio, que ha despertado una gran expectación entre los asistentes.
Uno de los momentos más emotivos volvió a ser el desfile de los pasos, portados a hombros por los propios niños. Con andas adaptadas a su tamaño, los escolares reprodujeron con esmero los gestos y el ceremonial de las cofradías zamoranas, turnándose en las cargas y participando también como escoltas o músicos.
Esta iniciativa, consolidada en el calendario del centro, va más allá de lo simbólico. A través de ella, el colegio fomenta valores como el trabajo en equipo, el respeto y el compromiso, al tiempo que acerca a los alumnos una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad.