El terciopelo morado toma Zamora: la Vera Cruz despliega cinco siglos de historia en un Jueves Santo multitudinario
La procesión de la Vera Cruz, Disciplina y Penitencia, volvió a desplegar este Jueves Santo todo su peso patrimonial y simbólico en una de las citas más esperadas de la Semana Santa zamorana. La más longeva. La que remonta sus orígenes al siglo XV. La que define, en gran medida, lo que es Zamora.
San Bernabé, punto de partida de una historia viva
Desde la carpa permanente de San Bernabé, la cofradía inició su recorrido por un casco histórico completamente abarrotado. Miles de zamoranos y visitantes no quisieron perderse una procesión que es, por derecho propio, uno de los grandes emblemas de la ciudad.
El cambio parcial de itinerario, obligado por la adaptación a la carpa, introdujo variaciones en el recorrido como el pasado año, obligando a rodear San Juan antes de enfilar hacia la Plaza de Viriato.
Nada alteró la esencia.
El morado que lo cubre todo
El terciopelo volvió a inundar Zamora.
Más de 2.500 hermanos, en dos filas perfectamente ordenadas, avanzaron con túnica morada ceñida con cíngulo amarillo, caperuz y vara de madera rematada en cruz. Disciplina. Penitencia. Identidad. Una estampa que se extiende durante cientos de metros y que convierte a la Vera Cruz en una de las procesiones más visuales de la Semana Santa.
Patrimonio en movimiento
A su paso, la ciudad contempló un desfile de arte sacro de primer nivel.
Desde tallas históricas como La Oración del Huerto —los populares “Olivos”—, Jesús Nazareno o La Flagelación, hasta incorporaciones más recientes como El Lavatorio de los Pies de Higinio Vázquez García (2001).
Un conjunto que resume siglos de devoción, arte y tradición.
La Catedral: parada obligada
El paso por el atrio de la Catedral volvió a ser uno de los momentos clave. Allí, la procesión realizó su parada tradicional.
Mientras algunos cofrades compartían la clásica merienda con aceitadas, otros accedían al templo para adorar al Santísimo, manteniendo viva una tradición que forma parte del ADN de esta cofradía.
Un incidente sin consecuencias
El único sobresalto de la tarde llegó en la calle Renova, cuando uno de los farolillos de la mesa de la Santa Cruz estalló, esparciendo fragmentos de cristal por el suelo.
La rápida actuación de los propios hermanos permitió limpiar la zona y continuar el desfile sin mayores complicaciones.
Zamora, sin espacio
La ciudad vivió una de esas jornadas en las que no cabe un alma más. Calles llenas, accesos colapsados y una afluencia masiva que obligó a improvisar aparcamientos en distintos puntos.
Zamora, en Jueves Santo, es otra cosa.
Cinco horas de historia… y la noche por delante
Tras más de cinco horas de recorrido, la procesión fue avanzando hacia su tramo final, con la llegada de la noche iluminando los pasos y anunciando lo que está por venir: el Yacente, el Miserere, la madrugada.
La Vera Cruz se recoge.
Pero Zamora no se detiene.
El Jueves Santo continúa.
Y el negro ya espera.