Semana Santa en Sayago: 18 pueblos que mantienen viva la tradición y la devoción
En Sayago, la Semana Santa no se limita a procesiones ni a templos: se vive recorriendo 18 pueblos, acompañados por el sacerdote Juan José Carbajo. Sus pasos atraviesan calles de piedra, plazas silenciosas y espacios donde la fe y la tradición se entrelazan con la vida diaria de unos 2.000 habitantes que mantienen vivo el espíritu de la comarca.
La atención se concentra en Bermillo de Sayago, donde la Cofradía del Santísimo organiza la procesión del Nazareno en la crucifixión, la Dolorosa y el tradicional Encuentro del domingo. Son momentos que combinan recogimiento y emoción, donde cada gesto y cada mirada cuentan historias de devoción que han pasado de generación en generación.
Pero Bermillo no está solo. Fermoselle, Almeida de Sayago, Fariza, Muga, Villar del Buey y Luelmo mantienen viva la celebración en calles y plazas. En el Domingo de Ramos, los jóvenes portan palmas, una tradición que se recuperó hace cuatro años y que se mantiene como un símbolo de participación y renovación que añade color y frescura a la procesión.
Entre los rituales más destacados se encuentran el lavado de pies, realizado por el propio sacerdote a 12 jóvenes de las parroquias, y la Vigilia Pascual, compartida por los 18 municipios y acompañada por el coro de Bermillo, transmitiendo un mensaje de unidad y continuidad de las costumbres que atraviesa toda la comarca.
Quienes buscan experiencias auténticas descubrirán que cada pueblo aporta su propia personalidad y tradición. La Semana Santa sayaguesa es un viaje que combina espiritualidad, historia y memoria viva, mostrando un territorio despoblado que, aun así, late con fuerza en cada celebración.
Juan José Carbajo, con su recorrido diario por los 18 pueblos, se convierte en guía y testigo de una devoción que no se limita a rituales, sino que conecta a las comunidades con sus raíces, ofreciendo a quienes le acompañan la oportunidad de vivir la Semana Santa como experiencia que trasciende lo religioso y se convierte en memoria viva de Sayago.