La ciudad de Zamora dará inicio pleno a la Semana Santa con la salida, este Domingo de Ramos, de la Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén, una de las procesiones más populares y participativas, conocida cariñosamente como “La Borriquita”.
Los actos comenzarán a las 17:15 horas con la bendición de palmas en la calle San Bernabé, punto de partida de un recorrido que llenará de ambiente festivo y familiar el casco histórico. A continuación, la procesión avanzará por San Martín, rúa de los Notarios y la plaza de Viriato, para continuar por Ramos Carrión hasta la plaza Mayor.
El itinerario seguirá por Renova, plaza Sagasta y San Torcuato, adentrándose después en las calles Benavente y Santa Clara, antes de regresar de nuevo a la plaza Mayor. Desde allí, el cortejo emprenderá el camino de vuelta por Ramos Carrión, plaza de Viriato, rúa de los Notarios y San Martín, finalizando en la carpa de San Bernabé.
Una tradición con raíces medievales
Aunque la cofradía se constituyó formalmente en 1948, sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando el Cabildo de Zamora organizaba representaciones religiosas junto a la antigua puerta del Mercadillo. Con el paso de los siglos, la devoción evolucionó, especialmente bajo la influencia franciscana desde el siglo XVI.
La actual iconografía de Jesús entrando en Jerusalén —la popular “Borriquita”— se consolidó a comienzos del siglo XIX, sustituyendo a representaciones anteriores como el Ecce Homo. A lo largo de su historia, la cofradía ha superado episodios difíciles, como la destrucción del convento de San Francisco durante la Guerra de la Independencia Española o la exclaustración de 1836.
El impulso de una cofradía moderna
La hermandad actual nació en 1948 gracias al impulso de Gerardo Prieto Madrigal, Dionisio Alba Marcos y Bernardo Amigo García, quienes concibieron una cofradía pensada especialmente para niños y niñas, con el objetivo de dar protagonismo a los más jóvenes en la Semana Santa.
Pese a las dudas iniciales, el proyecto fue aprobado ese mismo año y en 1949 se celebró la primera procesión. Poco después, en 1950, se estrenó el nuevo grupo escultórico, consolidando una tradición que ha perdurado hasta nuestros días.
Una procesión para todos
Con el paso del tiempo, la cofradía ha crecido en número de hermanos y en participación, manteniendo su carácter alegre dentro de la sobriedad general de la Semana Santa zamorana. La imagen de los niños portando palmas y acompañando a Jesús en su entrada triunfal se ha convertido en una de las estampas más entrañables de estas celebraciones.