Ainhoa Arteta emociona a Zamora con un Ave María para la historia junto al zamorano Luis Santana

En primer lugar, comenzó a cantar, Santana interpretó el Ave María de Caccini, mientras que Ainhoa Arteta ofreció el Ave María de Gounod
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La Plaza Mayor de Zamora vivió uno de esos momentos que ya forman parte de la memoria colectiva de una ciudad. La salida de la procesión de la Virgen de la Soledad desde San Juan dejó una imagen difícil de olvidar: miles de personas han abarrotado el corazón de la capital para asistir a un acontecimiento histórico, cargado de emoción, solemnidad y belleza.

La gran soprano Ainhoa Arteta y el barítono zamorano Luis Santana pusieron voz a un instante sencillamente sobrecogedor en honor a la madre de Zamora, la Virgen de la Soledad. Lo hicieron acompañados al piano por Víctor Carbajo, considerado uno de los mejores pianistas acompañantes de España, en una interpretación que elevó aún más el nivel artístico y espiritual de una noche ya de por sí inolvidable.

En primer lugar, comenzó a cantar, Santana interpretó el Ave María de Caccini, mientras que Ainhoa Arteta ofreció el Ave María de Gounod, dos piezas universales que encontraron en la Plaza Mayor zamorana un escenario perfecto. El silencio, la expectación y la devoción del público convirtieron cada nota en una caricia al alma de una ciudad que sabe sentir su Semana Santa como 

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Ainhoa Arteta

No era un concierto al uso. Era mucho más. Era Zamora entregada a su tradición, a su sentimiento y a una de las estampas más poderosas de su Pasión. Y también era la constatación de que la Semana Santa zamorana sigue teniendo una capacidad única para atraer talento, emoción y momentos irrepetibles.

Especialmente emotivas fueron las palabras de Ainhoa Arteta tras su actuación, visiblemente conmovida, la soprano confesó a Zamora News, entre lágrimas y desde el balcón de la Policía Municipal, donde pudo contemplar la continuación de la salida procesional, que había descubierto “una Virgen que transmite paz y sentimientos”. Una frase breve, pero cargada de verdad, que resume a la perfección lo que sintió ella y lo que sintieron miles de zamoranos y visitantes en ese momento.

También Luis Santana mostraba su orgullo por haber contribuido a traer a Zamora a una artista de talla internacional con la que comparte escenario por todo el mundo. El barítono zamorano, profundamente vinculado a su tierra, volvió a demostrar que cuando se mezcla talento, amor por las raíces y respeto por la tradición, el resultado solo puede ser extraordinario.

La presencia de Arteta en la Semana Santa de Zamora no ha sido una actuación más, es una declaración de admiración hacia una ciudad única, hacia su patrimonio, su espiritualidad y su forma de vivir la Pasión. Zamora ha ganado una nueva embajadora de excepción. Una artista que se marcha conmovida y que ya forma parte, de algún modo, del relato sentimental de esta tierra.

La ciudad del Románico y de la mejor Semana Santa volvió a demostrar que aquí la emoción no se interpreta: se vive. Y cuando el arte más grande se pone al servicio de la devoción popular, el resultado es sencillamente inolvidable.

Gracias, Ainhoa Arteta. Gracias, Luis Santana. Gracias, Víctor Carbajo. Zamora ya guarda este momento entre sus noches eternas

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