La asociación Criosanabria ha lanzado una alerta sobre el elevado riesgo de incendios forestales en la Sierra de Sanabria, denunciando la ausencia de un plan resiliente por parte de las administraciones competentes y la falta de actuaciones preventivas en áreas especialmente sensibles.
Desde el colectivo advierten de que las zonas que lograron salvarse de los incendios del verano de 2025 vuelven a estar amenazadas por el fuego, especialmente tras un invierno lluvioso que ha favorecido una gran acumulación de vegetación. Este fenómeno, según distintos expertos, puede convertirse en un factor de riesgo, ya que el crecimiento de biomasa actúa como combustible disponible durante los meses más secos.
La asociación asegura que, durante las acciones desarrolladas en invierno y primavera para fomentar la biodiversidad en la Sierra de Sanabria, han detectado un alto riesgo de incendio en zonas no afectadas previamente, sin que, según denuncian, se hayan adoptado medidas preventivas eficaces hasta el momento.
Criosanabria también pone el foco en un contexto más amplio, señalando que diferentes estudios apuntan a que 2026 será un año especialmente peligroso para los incendios en la mitad norte de la Península Ibérica, debido al aumento de fenómenos extremos como olas de calor, tormentas o fuertes vientos, factores que, combinados con el cambio climático, incrementan la probabilidad de grandes incendios.
Además, el colectivo critica diversos aspectos estructurales como la falta de planificación territorial, la escasez de medidas preventivas frente a la inversión en extinción, las condiciones laborales de los equipos de emergencia, así como modelos de repoblación forestal que consideran inadecuados, al apostar por especies más inflamables y menos biodiversas. En este sentido, defienden la recuperación de bosques autóctonos, como los robledales, que presentan mayor resistencia al fuego y pueden actuar como barreras naturales.
La asociación también cuestiona la eficacia de algunos cortafuegos tradicionales y reclama un mayor impulso a los denominados cortafuegos productivos, vinculados a actividades como la apicultura, la ganadería extensiva o el aprovechamiento forestal sostenible, que contribuyen a generar paisajes en mosaico y reducir la propagación de grandes incendios.
A pesar de la preocupación, Criosanabria destaca que aún existen espacios bien conservados en la Sierra de Sanabria, especialmente las riberas fluviales, que actúan como refugios naturales para la biodiversidad y como zonas de defensa frente al avance del fuego, facilitando la regeneración de los ecosistemas tras los incendios.
En este contexto, el colectivo insiste en la necesidad de avanzar hacia modelos alineados con las recomendaciones del IPCC, apostando por la reducción del consumo energético y la renaturalización de los bosques con especies autóctonas como herramientas clave para frenar el impacto del cambio climático y reducir el riesgo de incendios forestales.