El Campamento Doney cumple 40 años formando en valores a generaciones en Sanabria

La histórica propuesta de ocio educativo en Sanabria prepara una edición especial por su aniversario, con actividades reforzadas y un fuerte compromiso social
Campamento Doney. Imagen cedida por la organización/Archivo
photo_camera Campamento Doney. Imagen cedida por la organización/Archivo

Un año más, el Campamento Doney vuelve a abrir sus puertas en un entorno privilegiado de Sanabria, junto al río Negro y a los pies de la Sierra de La Cabrera, consolidando una propuesta de tiempo libre educativo que combina naturaleza, convivencia y valores. Pero la edición de este verano no será una más: el campamento cumple 40 años de historia, cuatro décadas marcadas por el aprendizaje colectivo, la amistad y el crecimiento personal de generaciones de niños y jóvenes.

El campamento ofrece a sus participantes una experiencia de convivencia completa, con alojamiento en tiendas de campaña y uso del albergue, que se convierte en el verdadero centro de la vida diaria. Cada tienda, equipada con colchonetas, funciona como habitación compartida, fomentando desde el primer momento la vida en grupo y el compañerismo.

El albergue, concebido como la casa común de todos los acampados y acampadas, cuenta con comedor, cocina, servicios, lavabos, enfermería, salón y dormitorios, disponibles en caso de necesidad. Un espacio pensado no solo para cubrir las necesidades básicas, sino para reforzar la convivencia y el sentido de comunidad.

Más allá de las actividades al aire libre y los juegos, el Campamento Doney mantiene intacta su esencia: educar en valores, aprender a compartir, profundizar en la amistad y reflexionar, desde una inspiración cristiana, sobre cómo construir un mundo más justo y solidario. Un enfoque pedagógico que se trabaja a través de dinámicas, juegos y espacios de reflexión, diseñados por un equipo de monitores con amplia experiencia.

Para quienes repiten, el campamento es ya un lugar familiar; para quienes llegan por primera vez, la organización insiste en que se trata de una experiencia diferente, pensada para dejar huella y despertar el deseo de volver. Los testimonios acumulados a lo largo de los años avalan una propuesta que ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su identidad.

Este verano, además, el campamento vivirá una edición especialmente simbólica. El 40 aniversario se celebrará con actividades conmemorativas, momentos de recuerdo y propuestas que miran al pasado para renovar la ilusión de futuro. Cuatro décadas después, el Campamento Doney sigue siendo un referente de ocio educativo en la naturaleza, fiel a una forma de entender el tiempo libre como espacio de crecimiento personal y compromiso colectivo.

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