Víctor Carrascal: El zamorano que llamaba a votar cuando comenzaron los disparos del 23-F en el Congreso
La desclasificación de los archivos del 23-F vuelve a situar a Víctor Carrascal Felgueroso, senador por Zamora, en el foco histórico: estaba cumpliendo su papel institucional llamando a votar justo cuando comenzaron los disparos en el Congreso, un detalle que subraya la importancia de los representantes provinciales en aquel momento crítico
La inminente desclasificación de los documentos oficiales del 23-F por parte del Consejo de Ministros vuelve a poner en primer plano un detalle de profundo significado simbólico: un senador por Zamora estaba ejerciendo su papel institucional en la votación justo en el instante en que comenzaron los disparos en el Congreso de los Diputados.
Eran las 18.23 horas del 23 de febrero de 1981. En el hemiciclo del Congreso se desarrollaba la votación de investidura cuando, desde la Secretaría Primera de la Cámara, Víctor Carrascal Felgueroso, senador por Zamora en la Legislatura Constituyente, pronunciaba el nombre del diputado Núñez Encabo para registrar su voto. En ese momento se escucharon gritos, voces y detonaciones procedentes del exterior del salón de sesiones.
“¿Qué pasa?”, alcanzó a preguntar Carrascal, segundos antes de que el teniente coronel Antonio Tejero irrumpiera en el hemiciclo pistola en mano, interrumpiendo de forma abrupta el procedimiento parlamentario. La democracia española quedaba suspendida bajo la amenaza de las armas, mientras los diputados eran obligados a tirarse al suelo.
La escena, que permanece en la memoria colectiva por las imágenes televisivas, adquiere un matiz particular desde la perspectiva zamorana. Durante la I Legislatura (1979-1982), Víctor Carrascal Felgueroso ocupó la Secretaría Primera del Congreso, presidido por Landelino Lavilla Alsina, con un cargo que desempeñó desde la constitución de la Cámara el 27 de abril de 1979 hasta su disolución el 31 de agosto de 1982.
Su posición le situaba en la mesa presidencial, junto a los vicepresidentes, Modesto Fraile Poujade, Luis Gómez Llorente, María Victoria Fernández-España y Fernández-Latorre e Ignacio Gallego Bezares, y los secretarios del Congreso, lo que le confería responsabilidad directa en la organización de la votación y la dirección formal de los debates parlamentarios. Esta circunstancia explica por qué, el 23 de febrero de 1981, Carrascal estaba llamando a votar a un diputado justo en el momento en que se produjeron los disparos del asalto del teniente coronel Tejero, subrayando la función institucional de los secretarios del Congreso incluso en situaciones de máxima tensión.
Su trayectoria política se había consolidado en 1972, año en el que fundó, junto a Ignacio Camuñas y Juan Luis Cebrián, una plataforma para realizar una serie de estudios relacionados con temas políticos, sociales y económicos de la que surgiría, más tarde, el Partido Demócrata Popular, integrado posteriormente en la Unión de Centro Democrático (UCD) en las elecciones de 1977. Desde esa posición, representó a Zamora en el periodo constituyente y contribuyó a la arquitectura institucional de la nueva democracia.
Tras el golpe fallido, Carrascal redactó junto a los otros tres secretarios de la Cámara un acta detallada de lo sucedido en el hemiciclo. Ese documento, que permaneció secreto durante tres décadas, reflejaba el clima de tensión, el desconcierto inicial y la secuencia de los hechos desde la mesa del Congreso.
Cuatro décadas y media después, la apertura oficial de los archivos del 23-F puede permitir completar el puzle histórico de aquella jornada. Aún quedan zonas de sombra sobre las responsabilidades políticas, las conexiones civiles y los movimientos previos y posteriores al asalto. La figura de Carrascal —el zamorano que estaba llamando a votar cuando sonaron los disparos— vuelve así al primer plano de la memoria democrática en un momento en el que el Estado se dispone, por fin, a levantar el cerrojo documental de uno de sus episodios más críticos.