Vídeo: Zamora escucha la voz de Gaza con 17 jóvenes que relatan su miedo y rutina diaria en un libro
Gonzalo Delgado presentó ayer en el Palacio de la Alhóndiga "El libro negro de Gaza", un diario desde dentro de la franja que muestra cómo la vida persiste en medio del genocidio. Entre los testimonios, impacta especialmente la historia de una niña que recibe su primera menstruación huérfana de madre: su padre no sabe cómo explicarle lo que le sucede, y ella teme que su sangre sea un efecto de la guerra. Este instante resume la rutina en Gaza: sobrevivir, amar, cuidar y crecer en medio del conflicto
En un punto sin determinar de Gaza, una niña recibe su primera menstruación. No hay madre a quien acudir: la ha perdido en la guerra. Su padre, desconcertado, no sabe cómo explicarle lo que está ocurriendo, y ella cree que su sangrado tiene que ver con los bombardeos que sacuden su ciudad, no con su propio cuerpo. Este instante —intimidad y trauma entrelazados— resume la cotidianidad de la franja: un día a día donde lo normal y lo extraordinario conviven a cada instante.
Ayer, en el Palacio de la Alhóndiga de Zamora, Gonzalo Delgado presentó El libro negro de Gaza, editado por Inmaculada Jiménez Morell de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, con la colaboración de la librería Robespierre de Pozoantiguo. La obra reúne los testimonios de 17 jóvenes palestinos de entre 19 y 31 años que relatan su vida diaria en medio del genocidio: cómo desayunan lo que pueden, lavan ropa con agua limitada, juegan con sus hermanos, se enamoran y sobreviven a los bombardeos. Cada gesto cotidiano es, en Gaza, un acto de resistencia.
Durante la presentación se proyectaron dos vídeos que profundizan en esta realidad. Uno de ellos, realizado por una estudiante de medicina, muestra la vida de quienes intentan mantenerse sanos en un entorno asediado; el otro, grabado por un joven gazatí que trabaja con músicos adolescentes, y que refleja los esfuerzos de la comunidad para sostener la educación, el ocio y la creatividad en medio de la violencia. Ambos vídeos contaron con voz en castellano del propio autor, que acompañaba los relatos con un tono cercano y emotivo, multiplicando la sensación de inmersión en la franja.
Entre los relatos más conmovedores se encuentran historias de maternidad y esperanza. Mujeres que deciden traer vida al mundo pese al hambre, pese a la escasez de medicinas y alimentos, pese a saber que su entorno amenaza la supervivencia de sus hijos. Para ellos, la existencia es un acto de reivindicación: dar vida en Gaza es resistir.
La privación es constante. Muchos viven con hortalizas cultivadas en pequeños patios o azoteas, y con la ayuda mínima que logran recibir de organizaciones internacionales. En los meses más duros, algunos autores relatan haber sobrevivido únicamente con lentejas, la ración mínima que les permite mantenerse con vida mientras las bombas caen sobre sus calles.
El libro también da voz a la juventud que, a pesar de la presión y el miedo, conserva capacidad de asombro, amor y amistad. Se leen cartas de despedida a una amiga fallecida en un bombardeo, historias de enamoramientos robados entre ataques y conversaciones sobre esperanzas imposibles, pero necesarias. No hay odio en sus palabras, sino rabia y desamparo frente a un mundo que mira hacia otro lado.
Cada página de El libro negro de Gaza permite acompañar a estos jóvenes en su rutina: levantarse con la incertidumbre de si ese será el último día, caminar por calles devastadas, descubrir la primera menstruación, sentir el primer amor, atender a un hermano pequeño. Es una mirada 360 grados a la vida en guerra, donde lo banal y lo terrible coexisten, donde cada gesto cotidiano es una hazaña silenciosa.
El proyecto forma parte de un ciclo de conferencias sobre Palestina, con libros que buscan acercar la realidad de Gaza desde dentro, no desde la distancia de los titulares. Con relatos que mezclan la violencia, la esperanza y la vida diaria, este diario colectivo genera empatía y permite al lector sentir la guerra como la sienten quienes la viven: con miedo, con fuerza, con humanidad.