Zamora resiste la caída del cereal en Castilla y León con un 33% más de producción en 2024-2025

Cultivo de cereales. Imagen de archivo
COAG alerta de un desplome del 34% en la producción de Castilla y León y advierte de que el aumento de costes, la sequía y la guerra de precios de los fertilizantes ponen en riesgo la viabilidad del campo

El cereal de invierno afronta una campaña marcada por la combinación de calor extremo y el encarecimiento de los fertilizantes, un escenario que ha provocado, según COAG, un descenso estimado del 34,4 por ciento de la producción en Castilla y León respecto a 2025. En paralelo, la organización agraria calcula que el consumo de fertilizantes ha caído en torno a un 20 por ciento, condicionado por unos precios disparados en el contexto internacional.

En este contexto general de retroceso, Zamora aparece como una de las provincias que mejor resiste el ajuste productivo, con un comportamiento claramente diferenciado dentro de la comunidad.

Según los datos de COAG, la estimación de la cosecha de cereal de invierno en la provincia se sitúa en 697.668 toneladas en la campaña 2024-2025, lo que supone un incremento del 33,1 por ciento respecto al ejercicio anterior, cuando se alcanzaron las 524.124 toneladas. El aumento asciende a 173.544 toneladas, en un año que el sector interpreta como de recuperación tras varias campañas condicionadas por la volatilidad climática y los costes de producción.

El contraste también es notable frente a los valores medios de referencia. El promedio del periodo 2020-2025, situado en 507.155 toneladas, queda ampliamente superado por la producción actual, mientras que la media de la década 2016-2025, fijada en 482.317 toneladas, también se ve rebasada con holgura, consolidando un ejercicio de fuerte recuperación agraria en la provincia.

En el conjunto autonómico, COAG describe una campaña especialmente adversa. Las lluvias irregulares en la fase de siembra y las altas temperaturas de finales de primavera han acelerado la maduración del cultivo, reduciendo el rendimiento del grano. A este factor climático se suma el impacto del precio de los fertilizantes, que ha llevado a muchos agricultores a reducir dosis o prescindir de su uso para evitar pérdidas.

La organización agraria cifra la caída de producción en la comunidad en un 34,4 por ciento respecto a 2025, un 16,6 por ciento menos que la media de los últimos seis años y un 12 por ciento inferior a la media de la última década, lo que equivale a una estimación de 5,5 millones de toneladas frente a los 8,4 millones del año anterior.

Por provincias, el descenso se concentra especialmente en Soria, Segovia y León, mientras que Ávila, Palencia y Valladolid también registran caídas relevantes. En ese mapa de retroceso generalizado, Zamora, junto a Burgos y Salamanca, figura entre las provincias con mejor comportamiento relativo.

El coordinador de COAG, Lorenzo Rivera, advierte de que el sector se mueve en un umbral crítico, con rendimientos que en muchos casos pueden situarse por debajo de la media histórica de 3.000 kilos por hectárea, lo que obliga —según la organización— a un replanteamiento urgente de las políticas agrarias.

Entre las medidas planteadas, COAG reclama ayudas directas del Gobierno central y de la Junta de Castilla y León para compensar el encarecimiento del gasóleo, los fertilizantes y otros insumos básicos, incluyendo también a los apicultores, que denuncian haber quedado fuera de anteriores paquetes de apoyo.

La organización exige además la prórroga de las ayudas más allá del 30 de junio, así como un mayor control de las importaciones de cereal para evitar la entrada masiva en momentos clave de comercialización, una situación que, según advierte, presiona a la baja los precios del grano nacional.

COAG plantea igualmente avanzar hacia una mayor diversificación de cultivos, reducir superficie de cereal en determinadas zonas y apostar por alternativas como colza, girasol o leguminosas, aunque advierte de los riesgos de inestabilidad económica y de mercado que este cambio puede generar.

Datos de COAG

En el plano europeo, la organización reclama mecanismos de estabilidad frente a la volatilidad de los fertilizantes, similares a los aplicados en el mercado energético, y alerta de que sin un control del suministro y de los precios se pone en riesgo la soberanía alimentaria.

El debate se extiende también al modelo de costes energéticos del campo, donde COAG plantea la necesidad de un gasóleo profesional regulado, equiparable en tratamiento al gas, además de la aplicación efectiva de la Ley de la Cadena Alimentaria.

En su análisis, la organización agraria vincula la continuidad del cereal no solo a la rentabilidad del sector, sino también al mantenimiento de la actividad en el medio rural, la fijación de población y la gestión del territorio, en un contexto en el que el abandono del campo incrementa la vulnerabilidad frente a la despoblación y los incendios.