La provincia de Zamora entra en el escaparate de grandes proyectos turísticos con la candidatura de uno de sus municipios a una iniciativa de dimensiones poco habituales. En principio había dos candidatos: por un lado, la localidad que lleva el nombre del propio animal que inspira la propuesta; por otro, una ciudad donde la tradición ha hecho célebre al “Toro Enamorado”, declarado como Fiesta de Interés Turístico Regional.
Ambas localidades habían entrado en la competición para acoger “El Toro de España”, un ambicioso proyecto impulsado por la Academia Española de Tauromaquia que plantea la construcción de una escultura de 300 metros de altura concebida como nuevo icono turístico de referencia internacional.
En este proceso competitivo se habían postulado 14 municipios españoles, entre ellos, como habrán podido adivinar Toro y Benavente, junto a varias localidades de Castilla y León, especialmente en Salamanca, donde hasta cinco municipios han mostrado interés, con Ciudad Rodrigo entre los más destacados.
Sin embargo, Toro ha retirado su candidatura porque las condiciones son inasumibles para la ciudad. Según ha confirmado el alcalde, Carlos Rodríguez, la idea se trabajó en una fase inicial cuando todavía ejercía funciones como concejal, momento en el que se establecieron los primeros contactos con la institución promotora. Sin embargo, el desarrollo del proyecto ha chocado con una realidad urbanística y territorial determinante: la necesidad de disponer de un número de hectáreas muy superior al disponible en las ubicaciones propuestas.
El regidor reconoce que, pese al interés inicial y a la voluntad de explorar alternativas, la dimensión del proyecto lo hace prácticamente inviable en el contexto actual.
Benavente ,por su parte, sí se mantiene en la puja pero la alcaldesa Beatriz Asensio reconoce que no ha vuelto a tener más contacto con la academia de Tauromaquia y desconoce si hay nuevos datos al respecto.
La iniciativa, bautizada como “El Toro de España”, aspira a situar en territorio nacional una construcción de gran impacto visual y simbólico, inspirada en referentes mundiales como la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad o el Coliseo Romano. El objetivo es combinar innovación técnica, proyección cultural y capacidad de atracción turística en una única infraestructura de escala monumental.
La propuesta incluye una estructura coronada por los cuernos del toro como miradores panorámicos, además de un complejo inferior con espacios comerciales, restauración y zonas culturales vinculadas al mundo taurino, configurando un recinto de ocio de gran formato.
En el plano financiero, la Academia Española de la Tauromaquia sostiene que la construcción se articularía mediante inversión exclusivamente privada, sin impacto directo en las arcas públicas. A cambio, los municipios que cedan suelo participarían en los beneficios derivados de la explotación turística del recinto.
Como referencia económica, el proyecto toma como ejemplo la Torre Eiffel, que genera una media de 100 millones de euros anuales en entradas, a lo que se suma un 25% adicional por servicios asociados, de los cuales el Ayuntamiento de París percibe alrededor de un 14%, según los datos que recoge la Academia de Tauromaquia en su página web
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