Lleno absoluto en la Iglesia de San Ildefonso en el cierre de los “Conciertos por la Esperanza”

Conciertos por la Esperanza San Ildefonso - imagen redes
El templo zamorano acogió este domingo el tercer y último recital del ciclo “Conciertos por la Esperanza”, interpretado por alumnado del Conservatorio Profesional de Música Miguel Manzano. 

La iglesia de San Ildefonso de Zamora registró un lleno completo este domingo para asistir al último de los conciertos del ciclo “Conciertos por la Esperanza”, una propuesta musical que ha reunido durante las últimas semanas a numeroso público y amantes de la música sacra en distintos recitales celebrados en la ciudad.

La actuación estuvo protagonizada por la Orquesta y el Coro del Conservatorio Profesional de Música Miguel Manzano, junto a otras agrupaciones formadas por alumnado del centro. Desde pequeños conjuntos instrumentales de cámara hasta formaciones de mayor tamaño, los estudiantes ofrecieron un repertorio preparado con esmero bajo la dirección del profesorado del propio conservatorio.

El programa propuso un recorrido musical por distintas etapas de la historia de la música sacra, combinando piezas del clasicismo con composiciones más contemporáneas. Durante el concierto se interpretaron obras de compositores como Marco Frisina, Johann Sebastian Bach, George Frideric Handel y Wolfgang Amadeus Mozart.

La estructura del recital siguió un hilo narrativo que conecta con el mensaje central de la exposición de Las Edades del Hombre y que da sentido al propio ciclo de conciertos.

La actividad se enmarca dentro del programa cultural promovido por la Diócesis de Zamora y la Fundación ZamorArte, entidades que impulsan esta iniciativa musical como complemento a la oferta cultural y patrimonial que vive la ciudad con motivo de la exposición.

Con entrada libre hasta completar aforo, el concierto volvió a demostrar el interés del público zamorano por este tipo de propuestas culturales, llenando el templo para escuchar el trabajo del alumnado del conservatorio y poniendo el broche final a un ciclo que ha unido música, patrimonio y espiritualidad en distintos escenarios de la capital.