jueves. 25.04.2024
Carro supermercado. Fotografía de archivo
Carro supermercado. Fotografía de archivo

En un contexto marcado por el incremento de precios en alimentos, el 75% de las familias españolas se han visto forzadas a recortar sus gastos en productos y servicios diversos para poder hacer frente a esta situación, según revela una encuesta realizada por FACUA-Consumidores en Acción a más de 3.000 consumidores.

El encarecimiento de los alimentos ha tenido un impacto significativo en otros aspectos del consumo. El estudio muestra que el 65,3% de los encuestados han reducido su gasto en bares y restaurantes, el 58,7% en viajes, el 47,1% en ropa y calzado, el 45,3% en productos culturales, el 18,9% en suministros de luz, agua y gas, el 12,6% en transportes, y el 11,8% en telecomunicaciones.

Los resultados de la encuesta reflejan un cambio en los hábitos de consumo de los españoles en los últimos dos años. La frecuencia de consumo de alimentos como la ternera, el pescado y el pollo ha disminuido significativamente, con un aumento en la preferencia por opciones de menor coste. Por ejemplo, el consumo de ternera semanal ha bajado del 32,9% al 17,6%, mientras que el consumo semanal de pescado ha caído del 67,6% al 43,3%.

Además, un 62,7% de las familias ha optado por sustituir alimentos por otros de inferior calidad para abaratar costes. El aceite de oliva, el pescado y la carne son los productos más comúnmente intercambiados por alternativas más económicas.

La encuesta también destaca que el 55,3% de los encuestados ha cambiado su establecimiento habitual de compra en busca de precios más económicos, evidenciando la búsqueda activa de opciones más asequibles por parte de los consumidores.

A pesar de que el 83,5% de las compras se realizan en supermercados, el 79,3% de los encuestados considera que este es el lugar donde más han aumentado los precios, seguido de las grandes superficies comerciales.

Estos datos reflejan el impacto significativo que la subida de precios de los alimentos está teniendo en los hábitos de consumo de las familias españolas, que se ven obligadas a realizar ajustes en otros aspectos de su presupuesto para hacer frente a esta situación económica desafiante.

La subida de precios de alimentos obliga a las familias a reducir gastos en otros sectores