La revolución de la Inteligencia Artificial impulsa el valor de fontaneros, electricistas y otros oficios manuales

Imagen recurso trabajadores autónomos. Foto UPTA
UPTA reclama un plan nacional de formación en IA y alerta de que miles de pequeños negocios corren el riesgo de quedarse atrás por falta de capacitación tecnológica

La Inteligencia Artificial (IA) avanza a gran velocidad en el ámbito empresarial, pero su implantación entre los trabajadores autónomos españoles sigue siendo todavía limitada. Según un análisis de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), actualmente solo dos de cada diez autónomos utilizan herramientas de IA de forma habitual en el desarrollo de su actividad profesional.

La organización considera que la transformación tecnológica no afectará por igual a todos los sectores económicos. Mientras numerosas tareas vinculadas a profesiones administrativas, técnicas o de carácter intelectual ya están siendo automatizadas o asistidas por sistemas de Inteligencia Artificial, los oficios ligados al trabajo manual, la presencia física y la intervención directa sobre el terreno presentan una mayor capacidad de resistencia frente a esta revolución tecnológica.

Entre las actividades que, según UPTA, mantendrán una elevada demanda se encuentran las desarrolladas por fontaneros, electricistas, mecánicos, carpinteros, albañiles, instaladores, pintores, profesionales del mantenimiento, agricultores, ganaderos, transportistas, peluqueros, especialistas en estética, trabajadores de los cuidados, hosteleros y comerciantes. Se trata de ocupaciones cuyo valor diferencial reside en habilidades prácticas, experiencia técnica y trato directo con el cliente, aspectos difíciles de sustituir por la tecnología.

No obstante, la organización subraya que la Inteligencia Artificial ya ofrece importantes ventajas para los pequeños negocios. Estas herramientas permiten automatizar tareas administrativas, elaborar presupuestos, gestionar agendas, mejorar la atención al cliente, optimizar procesos de compra y reforzar las estrategias de comunicación y marketing.

A pesar de ello, el acceso a estas tecnologías continúa siendo desigual. UPTA advierte de que muchos autónomos carecen de los conocimientos necesarios para incorporar la IA a su actividad diaria, especialmente aquellos con menor capacidad de inversión o formación tecnológica.

Riesgo de una nueva brecha digital

Para la organización, los datos reflejan la necesidad de poner en marcha medidas urgentes que permitan acercar estas herramientas al conjunto del trabajo autónomo. El objetivo es mejorar la productividad, reducir costes y aumentar la competitividad de los pequeños negocios sin que nadie quede excluido del proceso de transformación digital.

En este sentido, UPTA reclama la creación de un Plan Nacional de Formación en Inteligencia Artificial para autónomos, acompañado de ayudas específicas para la digitalización, asesoramiento técnico y programas de acompañamiento que faciliten la implantación de estas tecnologías en los negocios de menor tamaño.

Además, la organización considera imprescindible que tanto la Formación Profesional como los estudios universitarios adapten sus contenidos a un mercado laboral donde la Inteligencia Artificial tendrá una presencia cada vez más relevante en prácticamente todos los sectores económicos.

El presidente de UPTA, Eduardo Abad, advierte de que el verdadero problema no es la llegada de la Inteligencia Artificial, sino la falta de preparación para utilizarla adecuadamente. En su opinión, resulta necesario actuar con rapidez para que esta transformación tecnológica contribuya a mejorar la productividad y la competitividad de los pequeños negocios y no se convierta en un nuevo factor de desigualdad entre quienes logran adaptarse y quienes quedan rezagados.