Musk contra Sánchez: cuando el poder digital se siente amenazado
Desde su red X, Musk ha dedicado insultos personales al jefe del Ejecutivo español tras el anuncio de que España prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años y endurecerá el control sobre los algoritmos. No es una casualidad. Es una reacción defensiva. Y, sobre todo, reveladora.
X y Grok, bajo la lupa europea
Mientras Musk dispara contra Sánchez, X y su inteligencia artificial Grok están bajo investigación en la Unión Europea ante la sospecha de manipulación algorítmica, amplificación de contenidos extremos y posibles interferencias en procesos electorales. En Francia, el cerco judicial se estrecha y el magnate ya no está tan lejos del banquillo como le gustaría aparentar.
Las acusaciones no son menores: desde difusión sistemática de desinformación, hasta publicaciones de contenido pornográfico accesible a menores, pasando por un uso de los algoritmos que favorece determinadas corrientes ideológicas. Entre ellas, la ultraderecha, que ha encontrado en X un altavoz privilegiado desde la llegada de Musk.
Del insulto a la amenaza velada
Que uno de los hombres más poderosos del planeta utilice su plataforma para desacreditar, insultar y señalar a un presidente elegido democráticamente no es libertad de expresión: es abuso de poder. Más aún cuando quien lanza esas acusaciones ha protagonizado gestos públicos de inspiración nazi y ahora se permite llamar “tirano” a quien ha mantenido siempre un tono institucional y respetuoso, incluso frente al ataque personal.
No es Sánchez el problema. El problema es el límite. El límite que los Estados empiezan a poner a plataformas que se creyeron intocables. El límite que protege a los menores. El límite que dice que los algoritmos también deben rendir cuentas.
El miedo a perder el control
X pierde usuarios, pierde credibilidad y pierde influencia en Europa. Y Musk lo sabe. De ahí la sobreactuación, el insulto fácil y la provocación constante. Cuando el negocio peligra y la regulación avanza, el discurso se radicaliza.
España ha dado un paso que otros países seguirán. Y por primera vez en años, el poder digital no marca solo las reglas del juego. Eso explica la virulencia del ataque. Y también corrobora que todo lo que llega de USA a través de Trump p Musk es una verdadera falacia, adelante y atrás sin rumbo y con la prepotencia yanki imperando siempre. Triste es ver Mineápolis, y decenas de ciudades donde impera el miedo y el matón del ICE, la guardia pretoriana de Trump y amiga de Musk
Democracia frente a plutocracia digital
Este no es un pulso personal entre Musk y Sánchez. Es un choque de modelos:
– El de quienes creen que la tecnología debe servir al interés general.
– Y el de quienes piensan que su fortuna y sus plataformas les colocan por encima de la ley.
Que Musk insulte al presidente del Gobierno español no debilita a Sánchez. Retrata a Musk. Y confirma que la regulación de las redes sociales ya no es una opción ideológica, sino una necesidad democrática.
Porque cuando los algoritmos votan, la democracia pierde. Y eso, Europa —y España— han decidido no aceptarlo más.