Dos niños encuentran en el Duero de Zamora el rastro de una de las especies más amenazadas del río

Alan y Luna hallaron hace unos días una náyade muerta y la concha de otro ejemplar en Los Pelambres, un descubrimiento poco habitual en el cauce principal del Duero
Alan y Luna hallaron hace unos días una náyade muerta y la concha de otro ejemplar en Los Pelambres, un descubrimiento poco habitual en el cauce principal del Duero
photo_camera Alan y Luna hallaron hace unos días una náyade muerta y la concha de otro ejemplar en Los Pelambres, un descubrimiento poco habitual en el cauce principal del Duero

Los Pelambres, un descubrimiento poco habitual en el cauce principal del Duero. Un paseo por la ribera del río Duero, en la zona de Los Pelambres, dejó una sorpresa para Alan y Luna. Los dos niños encontraron una náyade, conocida popularmente como almeja o mejillón de río, ya muerta, junto a la concha de otro ejemplar, una imagen que hoy resulta poco frecuente en el cauce principal del río a su paso por Zamora.

Hace décadas, encontrar estas conchas en las orillas del Duero era mucho más habitual. Con el paso de los años su presencia se ha reducido considerablemente y, según los estudios realizados en la cuenca, las poblaciones del cauce principal prácticamente han desaparecido.

En la actualidad, los principales refugios de estas especies se encuentran en algunos afluentes de aguas limpias, como los ríos Negro y Tera, en la provincia de Zamora. Los ejemplares localizados por Alan y Luna, sin embargo, aparecieron en pleno Duero, un hallazgo que ha despertado la curiosidad de quienes paseaban por la zona.

Las náyades son moluscos de agua dulce que pueden alcanzar más de diez centímetros de longitud y forman parte de la fauna característica de los ríos. El ejemplar encontrado estaba muerto y junto a él apareció la concha de otra almeja de río, dejando una imagen poco habitual para quienes frecuentan este tramo del Duero.

Un descubrimiento casual que devuelve el protagonismo a unas especies que durante muchos años formaron parte del paisaje del río y que hoy apenas se dejan ver en el cauce principal del Duero.

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