Los primeros moteros ya toman IFEZA: Zamora arranca motores y Manolo Kamisutra está en casa
La primera edición ya está en marcha. Y las sensaciones son más que positivas.
Con previsión de calor, ambiente festivo y cientos de kilómetros de ilusión acumulada, Zamora empieza a transformarse durante estos días en territorio biker. Porque las concentraciones moteras no comienzan cuando arranca el programa oficial. Empiezan cuando llegan los primeros irreductibles capaces de plantarse con la moto, la tienda y las ganas de convivencia varios días antes de que todo explote.
Y entre esos primeros nombres propios no podía faltar toda una institución del motociclismo y de las concentraciones españolas: Manolo Kamisutra y su familia, ya instalados en IFEZA con su conocida tienda motera. Una presencia que para muchos veteranos es casi un sello de garantía. Si Kamisutra está, hay concentración. Y si además llega desde el primer día, el ambiente promete. Mas de 30 años llevando a Zamora en la camiseta ya era hora de jugar en casa.
Porque el mundo motero tiene sus símbolos, sus personajes y sus códigos. Y Manolo Kamisutra forma parte desde hace décadas de esa carretera sentimental que une Pingüinos, La Leyenda, Sanabria, Faro o cualquier gran reunión biker del país.
IFEZA presenta además unas condiciones prácticamente perfectas para este tipo de eventos. Amplios espacios, zonas de acampada, facilidad de acceso y margen para crecer en futuras ediciones. Todo ello acompañado de una provincia que entiende bien el turismo de carretera, las rutas y el compañerismo sobre dos ruedas.
Las previsiones apuntan a una afluencia masiva durante todo el fin de semana. El tiempo acompañará y el programa está cargado de alicientes para atraer tanto a veteranos como a nuevos aficionados al universo de la moto.
Pero más allá de conciertos, exhibiciones o rutas, lo importante será el ambiente. Ese espíritu motero difícil de explicar y fácil de reconocer: compartir cerveza, carretera, historias y gasolina entre desconocidos que en cinco minutos pasan a ser compañeros de viaje.
2026 será una edición clave. Una prueba de fuego para consolidar una concentración que aspira a hacerse hueco entre las grandes citas moteras del país. Y en Zamora hay ganas de demostrar que también se puede organizar un gran evento biker con identidad propia.
De momento, el dado ya está lanzado.
“Alea jacta est”.
Y en Zamora, cuando hay motos, buen ambiente y pasión por las dos ruedas, el éxito suele abrir gas solo. Adelante, pasen, acomódense… porque esto ya ha comenzado.