El Rally Dakar vive este martes una de sus jornadas más desafiantes, la etapa maratón, un clásico del rally que pone a prueba no solo la velocidad, sino también la resistencia y la capacidad de autosuficiencia de los participantes. A diferencia de las etapas convencionales, en esta modalidad los pilotos deben gestionar por sí mismos la mecánica de sus vehículos durante dos días consecutivos, sin contar con asistencia externa.
Esta segunda etapa maratón de la edición 2026 sustituye a la tradicional crono de 48 horas, eliminada por la organización al considerar que “no cumplía con los objetivos deportivos esperados”. La primera maratón de esta edición se disputó en la primera semana entre Al Ula y Hail, mientras que la jornada de este martes abarca los tramos entre Wadi Ad Dawasir y Bisha, (etapa 9 y 10 del Rally Dakar) extendiéndose a lo largo de dos días intensos de competición.
Durante estas etapas, los pilotos deben recorrer centenares de kilómetros cronometrados enfrentándose a terrenos exigentes, gestionando su resistencia física y mental, y asegurándose de mantener los vehículos en condiciones óptimas. La estrategia y la habilidad para reparar cualquier desperfecto sin ayuda externa pueden marcar la diferencia entre avanzar en la clasificación o perder valiosos minutos en la carrera más dura del mundo.
La etapa maratón es, en definitiva, un test de velocidad, resistencia y autogestión, que pone a los competidores frente a la esencia más pura del Dakar, la capacidad de superar el desierto y sus adversidades confiando únicamente en sí mismos y en su experiencia.