Zamora reconoce una tradición única: la Copa de Galgos recibe el “Tierras de Zamora 2026”

Integrantes del Club Copa Zamora con los galgos; José Roncero, primero a la derecha
La Diputación de Zamora distinguirá a la Copa de Galgos con este galardón en el acto central del Día de la Provincia, que se celebrará el próximo 13 de junio en Moraleja del Vino. En este contexto, José Roncero, referente en la provincia, subraya la importancia de la competición en la conservación del galgo en campo abierto y su arraigo en el mundo rural

El próximo 13 de junio, durante la celebración del Día de la Provincia en Moraleja del Vino, el Club Deportivo Copa Zamora de Galgos recogerá el Premio Tierras de Zamora 2026 en la categoría de Trayectoria Deportiva, un reconocimiento que pone en valor el trabajo desarrollado durante más de dos décadas por una entidad que ha convertido el galgo en campo abierto en mucho más que una competición deportiva.

La distinción supone un espaldarazo para un colectivo que ha sabido preservar una tradición profundamente arraigada en el medio rural zamorano y adaptarla a los nuevos tiempos sin perder su esencia. La Diputación de Zamora ha destacado precisamente el papel de la Copa Zamora en el fomento de este deporte tradicional y en el resurgimiento que ha experimentado en los últimos años tanto en la provincia como en el conjunto de Castilla y León.

Mucho más que carreras de galgos

Para entender la relevancia de este premio es necesario mirar más allá de la imagen de dos galgos persiguiendo una liebre en plena llanura castellana. La Copa Zamora de Galgos representa una forma de entender el territorio, el mundo rural y la relación entre generaciones.

Fundada en el año 2000 por aficionados zamoranos, la competición se ha consolidado como uno de los grandes referentes nacionales del galgo en campo abierto. Actualmente está considerada como la principal cita provincial de esta modalidad y una de las más reconocidas dentro del calendario galguero español.

José Roncero durante la entrevista

Lo que comenzó como una iniciativa impulsada por varios clubes locales ha terminado convirtiéndose en un movimiento que moviliza cada temporada a cientos de participantes y miles de aficionados repartidos por toda la provincia. La competición recorre municipios de Tierra de Campos fundamentalmente, llevando actividad económica, afluencia de visitantes y ambiente festivo a localidades que encuentran en estas jornadas un importante elemento dinamizador.

Hablar de la Copa Zamora es también hablar de nombres propios que han contribuido a construir su historia. Entre ellos destaca José Roncero, una de las figuras más reconocidas dentro del galguerismo zamorano.

Su trayectoria simboliza la de muchas familias que han transmitido la afición de generación en generación. Personas que han dedicado incontables horas al cuidado de los animales, a la preparación de las competiciones y a la defensa de una práctica que forma parte del patrimonio cultural inmaterial de numerosos pueblos de la provincia.

La figura de José Roncero representa ese vínculo entre tradición y compromiso que ha permitido mantener vivo el deporte del galgo en campo abierto incluso en momentos especialmente complejos para el medio rural y para el propio sector galguero. Durante una entrevista concedida en la cafetería Mazarinos, Roncero reivindica la capacidad de adaptación de este deporte y subraya que la tradición no está reñida con el progreso. De hecho, destaca que uno de los aspectos más significativos de la evolución reciente de la Copa Zamora de Galgos ha sido su capacidad para incorporar nuevas herramientas tecnológicas sin renunciar a la esencia que ha definido la competición desde sus orígenes. La utilización de drones para apoyar las decisiones arbitrales y la retransmisión de carreras a través de plataformas digitales y redes sociales han permitido aumentar la transparencia y acercar este deporte a públicos que hasta hace pocos años permanecían completamente ajenos a él.

Esta apertura ha contribuido a romper muchos estereotipos y a mostrar una realidad que los aficionados defienden con firmeza: el cuidado constante de los galgos, considerados auténticos atletas y compañeros inseparables durante todo el año.

El segundo deporte federado de la provincia

Aunque su repercusión mediática suele quedar eclipsada por otras disciplinas, el galgo en campo abierto mantiene una posición de enorme relevancia dentro del deporte zamorano. Según destaca José Roncero, se trata del segundo deporte con más clubes federados en la provincia de Zamora, solo por detrás del fútbol.

Este dato evidencia la fortaleza y arraigo de esta modalidad deportiva en el territorio, con presencia en numerosas comarcas y una afición que continúa movilizando a cientos de participantes cada temporada. Esta amplia implantación convierte a Zamora en una de las grandes referencias nacionales del galgo en campo abierto, una disciplina estrechamente vinculada a la identidad y las tradiciones del medio rural castellano y leonés.

Lejos de perder fuerza, la afición galguera mantiene un importante poder de movilización en el medio rural. Cada competición de la Copa Zamora congrega a cientos de personas y convierte los campos de carrera en espacios de encuentro donde conviven deporte, tradición y convivencia. Vecinos, familias y aficionados procedentes de diferentes puntos de Zamora y Castilla y León participan en unas jornadas que, además de su interés deportivo, suponen un importante impulso social para los municipios que las acogen.

El reconocimiento institucional llega, además, en un momento decisivo para el futuro del galgo en campo abierto. Entre los principales retos que afronta esta modalidad deportiva figuran el descenso de las poblaciones de liebre, afectadas en los últimos años por distintas enfermedades, y el progresivo envejecimiento de una parte importante de la afición. Dos factores que preocupan  tanto a José Roncero como a clubes, organizadores y galgueros comprometidos con la continuidad de una práctica profundamente arraigada en el medio rural.

Ante este escenario, la incorporación de nuevas generaciones se ha convertido en una prioridad para el sector. La captación de jóvenes aficionados, la divulgación de la realidad del galgo en campo abierto y la promoción de los valores deportivos y culturales asociados a esta disciplina son algunos de los objetivos que persigue la Copa Zamora para garantizar el relevo generacional. El desafío pasa por asegurar la continuidad de una actividad que forma parte de la identidad de numerosos pueblos zamoranos y que sigue siendo uno de los grandes referentes del deporte tradicional en Zamora.

Por eso, el Premio Tierras de Zamora 2026 trasciende el ámbito estrictamente deportivo. El galardón reconoce la labor de una entidad que ha sabido conservar una tradición centenaria, adaptarla a los nuevos tiempos y convertirla en un verdadero elemento de cohesión social y territorial en el medio rural zamorano.

Un reconocimiento que, según han señalado a Roncero, pertenece de forma compartida a los clubes, a los galgueros, a los jueces, a los cotos colaboradores y a una afición que ha mantenido viva una pasión profundamente arraigada en la historia rural de la provincia de Zamora.

 

This browser does not support the audio element.