Y sin embargo, son ellos quienes hacen posible que el V Torneo Villa de Venialbo vuelva a convertirse en una de las grandes fiestas del fútbol base zamorano.
El CD Amistad 2000 celebra este fin de semana una nueva edición de un torneo que ya se ha ganado un lugar destacado en el calendario deportivo provincial. Debutantes, prebenjamines, benjamines y alevines volverán a reunirse en una competición donde el resultado importa mucho menos que los valores que se transmiten dentro y fuera del campo.
Porque aquí el verdadero triunfo es el compañerismo, la convivencia y el respeto.
Durante toda la jornada de este viernes, el campo de fútbol de Venialbo ha sido un hervidero de actividad. Padres, madres, entrenadores, directivos, colaboradores, voluntarios y representantes municipales han trabajado codo con codo para dejar las instalaciones listas para recibir a cientos de niños y familias llegadas desde distintos puntos de Zamora y de Castilla y León.
Gracias a la implicación del Ayuntamiento de Venialbo y al esfuerzo de decenas de personas anónimas, el terreno de juego luce impecable, preparado para dos intensas jornadas de deporte, convivencia y cantera.
El alcalde y su equipo de gobierno han colaborado activamente en los preparativos, conscientes de la importancia que tiene para la localidad acoger un evento que llena calles, bares, terrazas y establecimientos durante todo el fin de semana.
Porque el torneo no solo genera fútbol.
Genera vida.
Venialbo se transforma durante dos días en un punto de encuentro para familias enteras que acompañan a sus pequeños futbolistas y aprovechan la ocasión para disfrutar del pueblo, compartir mesa y vivir un ambiente difícil de encontrar en otros lugares. Mientras tanto, en la sombra, las cámaras ya están preparadas, las planchas comienzan a calentarse y la logística está lista para recibir a cientos de personas.
Son los equipos que no aparecen en las alineaciones.
Los que no marcan goles.
Los que no levantan trofeos.
Pero sin los que nada de esto sería posible.
El sábado abrirá las puertas a una nueva edición cargada de ilusión. El domingo llegarán las finales y los momentos más emocionantes para muchos de los futuros futbolistas de la provincia.
Mientras los niños sueñan con marcar el gol decisivo, otros ya han ganado el partido más importante: el de dedicar su tiempo y esfuerzo para que los más pequeños disfruten de una experiencia inolvidable.
A todos ellos, gracias.
Porque el fútbol también se juega fuera del campo.
Y en Venialbo lo saben muy bien.