RINCÓN PARA LA REFLEXIÓN Y LA CALMA : Malditas guerras y desastres

Guerra en Ucrania. Imagen de @entre_guerras
Seguimos aquí en un espacio abierto a más autores que quieran poner su parte en un espacio para la reflexión y la calma....Mª Soledad Martín Turiño estrena este "corner" de calma y poemas sobre cualquier cosa, cualquier problema, sobre la vida misma.

En recuerdo y memoria de todas las guerras, desde las más cercanas a nuestro país: Ucrania-Rusia; Gaza-Oriente Medio… hasta aquellas que nos quedan lejos. Para que llegue un día en que dejen de ser noticia porque la utopía se cumpla y ya no existan.

MALDITAS GUERRAS

¡Malditas guerras y malditos sean

quienes las provocan!

En un flash de noticias surge una madre

aferrada a un bultito, un niño pequeño

envuelto en un sudario blanco.

Ella, la madre, con un grito ahogado

que no sale del cuerpo,

clama devastada al cielo que es ajeno,

aprieta el bultito del niño pequeño

y al cabo de un rato resuena

un chillido aterrador que despierta a los muertos.

Le han robado al hijo, han matado

ilusión, futuro, esperanza y vida;

no le queda nada, y ya nada espera

si no es que acaben cuanto antes con ella.

Un hombre fuerte se agacha a su lado

sus ojos reflejan el dolor silente

de quien lucha y vive, de quien muere y mata;

con delicadeza la mira a los ojos

y toma en sus manos al bebé inmolado;

se levanta y adentra en una procesión

de gente enlutada y vidas robadas

para llevar a los suyos,

sin caja ni flores, en el propio sudario,

hasta una improvisada y pavorosa morgue

donde solo la tierra les ofrezca descanso.

El padre regresa, la madre sigue inmóvil

en el mismo sitio donde la dejara,

 su rostro sin vida ya no ve ni alienta,

es una figura de cera, otra mujer muerta.

¡Malditas guerras y malditos sean

quienes las provocan!

Mª Soledad Martín Turiño

En recuerdo y memoria de todas las guerras, desde las más cercanas a nuestro país: Ucrania-Rusia; Gaza-Oriente Medio… hasta aquellas que nos quedan lejos. Para que llegue un día en que dejen de ser noticia porque la utopía se cumpla y ya no existan.

DESASTRE

Humo y sangre, devastación y bombas,

misiles y más sangre.

Cadáveres alfombrando la tierra,

seres que a nadie importan.

Silbidos de balas, metralla incrustada

en hogares que ya no existen.

El miedo se palpa en rostros de jóvenes,

en soldados niños que envían al frente.

La gente se esconde entre los escombros,

conviven con muertos

o quizá sean ellos los muertos vivientes.

He ahí la guerra, plaga de este mundo

que sigue vigente ahora y siempre.

Mª Soledad Martín Turiño

soledad turiño