El Ayuntamiento de Benavente ha respondido con contundencia a las críticas vertidas por los grupos municipales de la oposición, PSOE e Izquierda Unida, en relación con las actuaciones urbanísticas recientes, especialmente en la Calle Tejares y la política de pavimentación.
Desde la Concejalía de Gestión Urbanística se ha defendido que la actuación del consistorio se basa en la “responsabilidad” y en la gestión de una “deuda heredada”, rechazando las acusaciones de improvisación. En este sentido, el equipo de gobierno ha insistido en la necesidad de “aclarar los hechos con rigor institucional” para evitar que, según señalan, “la desinformación prevalezca sobre la realidad técnica”.
Uno de los puntos clave de la respuesta municipal gira en torno a la gestión del ciclo integral del agua, que se encuentra delegada en la empresa concesionaria Aquona. El Ayuntamiento ha recordado que su papel es de supervisión, pero no de intervención directa en urgencias, subrayando que la normativa obliga a actuar de inmediato ante fugas que comprometan el suministro o la seguridad.
El comunicado también critica lo que considera incoherencias en el discurso de la oposición, poniendo como ejemplo la situación de la Calle La Rúa, donde —según el consistorio— el deterioro del adoquinado persistió durante años sin que se adoptaran medidas. Actualmente, esta vía se encuentra en proceso de renovación.
En cuanto a las acusaciones de realizar un “lavado de cara” mediante obras de pavimentación, el Ayuntamiento sostiene que las actuaciones responden a una necesidad real derivada del “grave deterioro heredado” en numerosas calles. Lejos de tratarse de intervenciones estéticas, defienden que son trabajos necesarios para garantizar la seguridad vial y mejorar la calidad de vida de los vecinos.
Respecto a la polémica en la Calle Tejares, el equipo de gobierno reconoce que lo ideal sería una renovación integral de infraestructuras, pero apunta a las limitaciones presupuestarias y a la antigüedad de las redes como factores determinantes. Las averías recurrentes, explican, son consecuencia del estado estructural de las tuberías, cuya sustitución requiere inversiones a largo plazo.
Finalmente, el Ayuntamiento ha defendido la legitimidad de la crítica política, pero ha advertido contra la demagogia. “Benavente avanza con hechos, expedientes y responsabilidad, no con simplificaciones destinadas a ganar un minuto en los medios”, concluye el comunicado, reiterando su disposición a escuchar propuestas constructivas para mejorar la gestión urbanística y del agua en la ciudad.