Vídeo: Un pueblo entero contra el cáncer: Castro de Alcañices supera los 1.000 inscritos en "Lazos por la Vida"
Castro de Alcañices ha vuelto a situarse en el mapa de la solidaridad provincial al superar el millar de inscritos en la caminata Lazos por la Vida, un hito que confirma su crecimiento sostenido y su posición como una de las convocatorias más multitudinarias en la lucha contra el cáncer en Zamora. La jornada, marcada por el calor, no restó participación ni ánimo a un evento que transformó el esfuerzo físico en un gesto colectivo de apoyo.
La organización planteó dos recorridos adaptados a distintos perfiles, uno de cinco kilómetros y otro de diez, que discurrieron por enclaves representativos de los Arribes del Duero. Desde primera hora de la tarde, los caminantes —equipados con mochilas, bocadillos, agua y fruta— avanzaron acompañados por un dispositivo constante de voluntariado, clave en el funcionamiento y la cohesión de la actividad.
El objetivo de fondo se mantiene intacto: recaudar fondos para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y reforzar la visibilidad de la enfermedad desde el ámbito rural. La totalidad de lo recaudado se destina a esta causa, en una evolución ascendente tanto en participación como en aportación económica.
Uno de los elementos diferenciales volvió a ser la vertiente solidaria paralela, con la venta de productos artesanales como motor complementario de ingresos. Destacaron las creaciones en trapillo de Lidia, de Entrenudos & Puntadas, junto a los llaveros multiusos elaborados por voluntarios, cuya recaudación se sumó íntegramente al balance final.
El arranque estuvo marcado por la batucada Nikki Drums, que imprimió ritmo desde la salida, mientras que la plaza del municipio se convirtió en el epicentro posterior de la convivencia, con barra, sorteo de rifas —ocho premios— y una participación sostenida tras la caminata. La música en directo del dúo Arys puso el cierre a una jornada con fuerte componente festivo.
Detrás de esta consolidación hay un recorrido progresivo: la iniciativa nació en 2018 de la mano de dos vecinas, Leticia y Sara, con 600 participantes en su primera edición. Desde entonces, la cifra no ha dejado de crecer —700, 800, 900 inscritos— hasta rebasar ahora el umbral de los 1.000, en una progresión que evidencia el arraigo social del proyecto.
Más allá de los números, la caminata ha tejido una identidad propia donde territorio, comunidad y compromiso social se entrelazan. El paso por los Arribes del Duero y la implicación vecinal convierten cada edición en una expresión colectiva que trasciende lo deportivo para consolidarse como referente solidario en la provincia.