Emprendedora de Villarrín de Campos podría perder su negocio: El banco se adjudicó la casa rural por 37.000 euros y quiere revendérsela por 120.000
Patricia García Gómez, madre separada y propietaria de la casa La Laguna del Villardón, se enfrenta a la pérdida de su negocio y vivienda familiar tras la adjudicación del inmueble a BuildingCenter, grupo vinculado a CaixaBank, por 37.000 euros. Ahora, la entidad le ofrece recomprarlo por casi el triple del valor de la subasta. La emprendedora rural denuncia este movimiento como un abuso bancario que pone en riesgo su proyecto turístico y el futuro de sus tres hijos
En pleno 8M, mientras las redes sociales se llenaban de lazos morados y discursos institucionales sobre igualdad, Patricia García Gómez, madre separada con tres hijos y fundadora del primer coliving turístico de Castilla y León, se enfrentaba a otra batalla y rompía su silencio para denunciar una gestión bancaria abusiva que amenaza su proyecto y su futuro en Villarrín de Campos, donde regenta el negocio La Laguna del Villardón.
Durante años, Patricia ha trabajado para demostrar que emprender en la España rural es posible, generando actividad económica y creando oportunidades alrededor de espacios únicos, como su pequeño alojamiento rural vinculado al turismo de naturaleza. Sin embargo, tras cumplir con todos sus pagos y proteger el patrimonio de sus hijos, el inmueble fue adjudicado en subasta por 37.000 euros a BuildingCenter, grupo vinculado a CaixaBank.
La situación se tornó aún más injusta cuando el mismo inmueble le fue ofrecido después por 120.000 euros, una cifra que supera incluso la tasación inicial realizada por la propia entidad bancaria. “Nos dicen que somos el motor de la España rural, que el emprendimiento femenino es el futuro… pero a veces el motor no se para por falta de ganas, sino porque alguien decide cortarle el combustible”, denuncia.
El próximo 17 de marzo, la emprendedora se enfrenta a la pérdida parcial de su proyecto, tras verse obligada a devolver de golpe una cuenta de crédito de 25.000 euros, "sin negociación ni alternativa". Este caso evidencia, en su opinión, un patrón de "violencia económica" que afecta a muchas mujeres rurales que luchan "en silencio" por mantener su actividad y su vida en el territorio.
Como ella misma explica todo comenzó con la hipoteca de Caja España, cuando se quedó sola al frente de su hogar y su negocio, y pronto vio que la cuota hipotecaria se volvía imposible de asumir. En 2018 buscó una solución con la nueva entidad bancaria: una tasación revisada del inmueble de 109.000 euros, frente a los 169.000 euros anteriores, y la propuesta de una cuenta de crédito de 25.000 euros para saldar la deuda pendiente.
Pero llegó el COVID-19 y aunque los retrasos en los pagos fueron mínimos y rápidamente regularizados, Patricia García necesitaba apoyo para mantener su proyecto vivo. Sin embargo, asegura que la entidad no le ofreció alternativas reales de financiación que le permitieran superar la crisis.
En 2023, durante la última renovación de la cuenta de crédito, el banco condicionó la operación a la contratación de un seguro de vida. Poco después, le comunicaron que la cuenta de crédito no se renovaría, desencadenando un procedimiento judicial que culminó con la subasta de su alojamiento por 37.000 euros, mientras la deuda seguía existiendo.
Como si fuera poco, el banco le ofreció recomprar el inmueble por 120.000 euros, tres veces el precio de adjudicación y superior a la tasación realizada años antes. Patricia García asevera que intentó negociar, pero todas sus propuestas fueron rechazadas. El 17 de marzo se prevé un nuevo paso judicial que podría significar el desahucio de ella y sus hijos.
Patricia García cuenta con el apoyo de Luís Pineda, presidente de AUSBANC, quien ha denunciado públicamente la injusticia que enfrenta y defiende su caso en medios especializados. Su historia refleja una contradicción evidente: mientras CaixaBank y Fundación “la Caixa” publicitan programas de apoyo a mujeres emprendedoras y colectivos vulnerables, la realidad que viven muchas emprendedoras rurales es muy distinta.
En contraposición a estas dificultades, en el Día Internacional de la Mujer, el Club Mundial de Emprendedores ha destacado a mujeres que no solo sueñan, sino que actúan y dan un paso al frente ante la adversidad. Patricia García ha sido una de ellas. Reconoce que este premio es un "apoyo" tras denunciar públicamente la injusticia que “sufrí con un banco mientras luchaba por sacar adelante mi proyecto y proteger el futuro de mi familia”.
“Hablar y defender lo que uno cree justo requiere valentía, pero también abre puertas para que otras personas no tengan que pasar por lo mismo”, asevera. Este reconocimiento también representa a quienes creen en proyectos con propósito, en el emprendimiento valiente y en no quedarse callados ante lo que considera una injusticia.