Concentración del PSOE en Tábara por la presunta agresión a un concejal por un militante de Vox
Tábara ha escenificado este fin de semana una respuesta política y social tras la agresión sufrida por el concejal socialista Pedro Monteso. Cargos y militantes del PSOE, encabezados por su secretario provincial, Antidio Fagúndez, se han concentrado en el municipio para mostrar su respaldo al edil y a su familia, en un acto marcado por la denuncia de la escalada de tensión política.
Durante la comparecencia, Fagúndez vinculó directamente la agresión con el “clima de odio” que, a su juicio, se ha ido alimentando en los últimos meses. El dirigente socialista sostuvo que Monteso fue atacado “por defender las ideas socialistas” y por su implicación en la candidatura municipal, señalando además que los servicios jurídicos del partido ya han iniciado las acciones legales correspondientes.
El PSOE apunta a un militante de Vox como presunto autor de los hechos, una versión que contrasta con la ofrecida desde la formación, que rebaja lo ocurrido a un “forcejeo”. Los socialistas insisten en que existen pruebas, incluidas amenazas previas, ya en manos de la Guardia Civil y del juzgado, que serán determinantes en el proceso judicial abierto.
La concentración también sirvió para visibilizar una preocupación más amplia: el deterioro del clima político en el municipio. En este sentido, el alcalde de Tábara, Antonio Juárez, reconoció públicamente que en los últimos plenos se han producido “insultos graves” dirigidos al equipo de gobierno, con episodios de descalificaciones que, según explicó, ya han sido puestos en conocimiento de las autoridades.
Juárez enmarcó esta situación en un contexto de fuerte confrontación política, alimentada por discrepancias sobre proyectos municipales como la remodelación de la plaza Jonh Wiliams, una actuación que ha generado críticas y movilización vecinal. Aun así, defendió la legitimidad de las decisiones adoptadas por el equipo de gobierno y confirmó que el proyecto seguirá adelante.
Desde el PSOE se lamenta, además, la escasa reacción del resto de formaciones políticas ante la agresión. Más allá del respaldo expresado por UPL, los socialistas esperaban una condena más amplia y transversal, subrayando que “siempre” han rechazado la violencia, independientemente del partido afectado.
El caso permanece ahora en manos de la justicia, que deberá esclarecer lo sucedido y determinar si la agresión tiene un componente de violencia política en un contexto local marcado por la creciente crispación.