El carro de burros que esperó 25 años para volver a salir: la emotiva historia de unas Bodas de Plata en Castro de Alcañices

Los novios en el carro tras la ceremonia de las Bodas de Plata. Fotos cedidas
Sonia Mielgo y Joaquín Nieto revivieron el paseo de su boda de 2001 con el mismo carro que permaneció guardado en una portalada durante un cuarto de siglo y que familia y amigos ayudaron a devolver el pasado 27 de junio a las calles del pueblo alistano

Hay recuerdos que se guardan en un álbum y otros que permanecen escondidos en una portalada, esperando el momento de volver a la vida. Eso es lo que ha ocurrido en Castro de Alcañices, donde un viejo carro de burros ha dejado de ser un objeto olvidado para convertirse, veinticinco años después, en el gran protagonista de una celebración cargada de emoción.

El pasado 27 de junio, Sonia Mielgo y Joaquín Nieto celebraron sus bodas de plata y recuperaron uno de los símbolos más especiales del día en el que se dieron el "sí, quiero". Cinco lustros antes, un 23 de junio de 2001, a las 12.30 horas, contrajeron matrimonio en la iglesia de Santiago Apóstol y, al terminar la ceremonia, recorrieron las calles del pueblo sobre un carro tirado por un burro. Aquella imagen quedó grabada en la memoria de vecinos y familiares.

Desde entonces, el carro permaneció guardado durante un cuarto de siglo en una portalada del municipio, como si esperara el momento de volver a cumplir su función. Y ese momento llegó este año.

La escena se repitió casi al detalle, aunque con una diferencia inevitable. Si en 2001 fueron dos burros los que tiraban del vehículo, esta vez fueron los propios invitados quienes, entre risas, aplausos y complicidad, empujaron el carro durante todo el recorrido. Ya no quedan animales que puedan hacerlo, pero sí un pueblo dispuesto a mantener viva una tradición y un recuerdo.

Sonia y Joaqui en el carro hace 25 años

Para la ocasión, el carro lucía una decoración de inspiración rociera, muy distinta a la de hace veinticinco años, cuando fue engalanado con ramas de fresno y vegetación del entorno. Cambió la estética, pero no el significado. Volvió a ser el hilo conductor entre el pasado y el presente.

El recorrido comenzó de nuevo en la iglesia de Santiago Apóstol y concluyó en las antiguas escuelas del pueblo que alberga el Salto de Castro, donde más de 80 familiares y amigos esperaban a la pareja para compartir la celebración.

La comida también tuvo un marcado carácter familiar. El hermano de Sonia, Alejandro Mielgo, fue el encargado de elaborar el banquete de forma completamente artesanal, con la ayuda de varios miembros de la familia, en una jornada en la que toda la familia puso su granito de arena para que las bodas de plata conservaran el mismo espíritu cercano y sencillo que las convirtió en un recuerdo imborrable hace veinticinco años.

La pareja tras la ceremonia del 25 Aniversario

Porque, a veces, los objetos también guardan memoria. Y ese viejo carro de burros, que permaneció en silencio durante 25 años, volvió a rodar por las calles de Castro de Alcañices para demostrar que hay historias capaces de resistir el paso del tiempo.