Abejera, Cabañas, Sarracín y Riofrío homenajean a los vecinos que se enfrentaron a los incendios de la Sierra de la Culebra

monolito levantado en Riofrío en homenaje a quienes lucharon contra el fuego en los incendios. Fotografía Emilio Gallego
Los cuatro pueblos levantan monumentos en recuerdo de los voluntarios que ayudaron a contener las llamas de 2022 y 2025 y evitaron que el fuego arrasara sus núcleos urbanos

Abejera, Cabañas, Sarracín y Riofrío de Aliste han querido rendir homenaje a los vecinos y voluntarios que se enfrentaron a los incendios de 2022 y 2025 y que, con su esfuerzo, contribuyeron a evitar que las llamas alcanzaran y destruyeran sus núcleos urbanos. El acto se produce este 11 de agosto de 2026, cuando se cumple un año del incendio iniciado en las proximidades del cementerio de Puertas de Aliste, que dejó cuatro personas heridas de extrema gravedad en Abejera.

Los incendios que asolaron la Sierra de la Culebra y su entorno en 2022, con más de 60.000 hectáreas calcinadas, y el posterior fuego declarado en Puertas de Aliste en 2025 dejaron tras de sí una profunda huella en la comarca. Ahora, los cuatro municipios han decidido convertir ese recuerdo en un homenaje permanente a quienes participaron en las labores para contener el avance de las llamas.

Cuatro monumentos para recordar la lucha contra el fuego

El homenaje se materializa en cuatro grandes monolitos de pizarra, uno en cada localidad. Las piezas, facilitadas por la empresa pizarrera Cupa, tienen un peso de entre 1.200 y 2.000 kilos.

Sobre cada una de las enormes piedras se ha colocado la figura de una llamarada realizada en bronce, como representación del fuego que puso en peligro a las localidades y como recuerdo de los incendios sufridos.

En el centro de cada plancha de pizarra se ha incorporado una inscripción de reconocimiento a los vecinos. El texto recuerda los incendios de 2022 y 2025 y agradece la labor de quienes ayudaron a combatirlos:

“El pueblo de [Abejera, Cabañas, Sarracín o Riofrío], en reconocimiento a todos los Vecinos y Vecinas que con su esfuerzo ayudaron a sofocar los trágicos incendios de 2022 y 2025.”

Una llamarada de bronce elaborada de forma artesanal

La elaboración de las figuras que coronan los monolitos ha requerido un proceso artesanal. Para construir las lenguas de fuego, un equipo dirigido por el experto Emilio Gallego, junto a Francisco Blanco, José Manuel Blanco y Celestino Blanco, tuvo que construir un crisol y cajas de moldeo con mortero refractario.

La fundición se realizó utilizando bronce y cobre, entre otros metales, mediante un proceso artesanal que permitió dar forma a las piezas que ahora acompañan a los cuatro monolitos.

Emilio Gallego explica que estas esculturas pretenden mantener vivo el recuerdo de la tragedia, pero también servir como advertencia sobre la vulnerabilidad de los pueblos frente al fuego.

“Al levantar estos monolitos me vienen a la cabeza dos ideas: por una parte, reconocer que existió una tragedia que, afortunadamente, pudo salvar al pueblo y a las personas que viven en él y, por otra, que debemos ser conscientes de lo vulnerables que somos frente al fuego y de que es necesario apagarlo antes de que llegue a nuestras propiedades porque luego es impredecible cuál será nuestro destino”, señala.

El recuerdo de un incendio con rachas de viento de 100 kilómetros por hora

Uno de los testimonios más emocionados es el de Ángel Andrés Ferreras, alcalde de Abejera, que vivió directamente el incendio originado en Puertas de Aliste hace ahora un año.

El fuego estuvo acompañado por rachas de viento de hasta 100 kilómetros por hora y cambios bruscos en la dirección de las llamas, una situación que hizo temer por la integridad del propio núcleo urbano.

“Las personas que se enfrentaron al fuego dieron todo lo que tenían por la gente, dieron su vida, lucharon a brazo partido porque estuvieron rodeados del fuego y salieron de las llamas de milagro”, recuerda el alcalde de Abejera.

Por este motivo, considera que el homenaje que ahora realizan los cuatro pueblos constituye un deber hacia los vecinos que arriesgaron su integridad para proteger a sus localidades.

Un homenaje financiado por Cupa Group

El proyecto impulsado por Abejera, Cabañas, Sarracín y Riofrío ha sido financiado íntegramente por la Fundación Cupa Group, empresa que desarrolla desde hace años su actividad minera en Abejera y Riofrío.

El programa social de la compañía incluye, además de los cuatro monumentos dedicados a los voluntarios que combatieron los incendios, tres nuevas esculturas relacionadas con la cultura y las tradiciones de las localidades.

En Abejera está prevista la representación de El Cencerrón, protagonista de la mascarada de Los Cencerros de Abejera; en Riofrío se instalará la figura de un gaitero, como homenaje a la tradición musical de la localidad; y en Sarracín se levantará la escultura de una mujer arando, como símbolo del trabajo femenino y de la actividad agrícola tradicional.