El puente que pone Zamora patas arriba

Zamora explota en un puente sin tregua, 4 días de locura

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Zamora afronta uno de esos fines de semana en los que la ciudad parece multiplicarse. Cuatro días de puente, fiestas de la Concha, miles de personas en la calle y una agenda que pone a prueba la capacidad de organización, tráfico, limpieza, seguridad y emergencias de una capital que vivirá prácticamente sin descanso desde este viernes hasta el lunes festivo.

La Bien Cercada entra en ebullición. Y lo hace con una mezcla explosiva de fervor religioso, motores, cultura popular, deporte y reivindicación social. Porque este puente no hay un solo foco de atención, hay casi una decena de eventos simultáneos repartidos por toda la ciudad y el alfoz. Un “no hay un mañana” en toda regla.

El acto que más público movilizará será, sin duda, la procesión extraordinaria del 375 aniversario de la Cofradía de Jesús Nazareno Vulgo Congregación, una cita histórica para la Semana Santa zamorana que sacará a miles de personas a las calles este sábado. La salida partirá desde la Plaza Mayor y recorrerá el casco histórico hasta la Catedral en una jornada cargada de simbolismo, música y emoción. El único problema, el horario, la salida en torno a las 16.30 horas,  el calor que puede llegar hasta los 34ºC y la amenaza de tormenta, a parte del esfuerzo de los cargadores de los pasos que pueden tener una jornada más que titánica.
La Congregación, fundada en 1651, celebra así casi cuatro siglos de historia con una procesión fuera del calendario habitual, algo excepcional en Zamora y que convierte la jornada en un auténtico acontecimiento religioso y patrimonial.
Pero si la devoción llenará el casco antiguo, el rugido de motores hará lo propio en otras zonas de la ciudad con la concentración motera en IFEZA, otro de los grandes polos de atracción del puente. Moteros llegados de distintos puntos del país compartirán calles, terrazas, hoteles y ambiente festivo en un fin de semana donde Zamora rozará el lleno en muchos establecimientos hosteleros.

Y alrededor de esos dos grandes ejes, el resto de actividades convierten la ciudad en una auténtica maratón de eventos. Habrá tradición con la concentración de Pendones a partir de las 11.30 del sábado, dos horas al menos en las que la provincia se acerca a al ciudad, deporte con el Memorial Juan de Mena de baloncesto y la Burger Cup que sigue en Viriato.

Música y cantera con “Mi Primer Escenario” el domingo, músculo y espectáculo en el Campeonato de Fisioculturismo del Ramos Carrión y también espacio para la protesta con la manifestación contra Renfe y la reclamación de una frecuencia madrugadora que permita conectar Zamora con Madrid de manera digna y útil para trabajadores y estudiantes el mismo domingo a las 12.00 horas frente a la Subdelagación de Gobierno.
Todo ello sin olvidar el colofón del lunes con la Romería de La Hiniesta y las múltiples celebraciones marianas repartidas por el alfoz zamorano, y los pueblos de la provincia, tradición centenaria que vuelve a reunir fe, campo, familia y hermandad alrededor de la Virgen de la Concha y la Virgen de la Hiniesta, la del Aviso, el Cristo de las Batallas en Toro y en decenas de localidades.
La ciudad, mientras tanto, tendrá que funcionar. Policía Municipal, Protección Civil, Bomberos, sanitarios, limpieza, tráfico y servicios municipales doblarán esfuerzos en unas jornadas donde el calor además aprieta y donde cualquier incidencia puede convertirse en un problema de grandes dimensiones debido a la enorme afluencia prevista.
Zamora sufre y disfruta a partes iguales estos días. Porque cuando la ciudad está viva también aparecen los atascos, las prisas, el ruido y la saturación. Pero también el ambiente, las terrazas llenas, los hoteles funcionando, los bares haciendo caja y la sensación de que, por unos días, Zamora vuelve a parecer una capital en ebullición constante.
La prueba de fuego está servida. Y Zamora, una vez más, sale a la calle.