Zamora, la ciudad más envejecida de España, reúne a 22 países en la Cumbre Iberoamericana de Infancia y Juventud
La paradoja demográfica ha marcado el arranque institucional de la cumbre iberoamericana en Zamora. El alcalde, Francisco Guarido, ha dado la bienvenida a representantes de 22 países poniendo el foco en la contradicción que define al territorio: “una población muy envejecida, una tasa de natalidad muy baja y la salida de nuestros jóvenes” frente a la centralidad del debate sobre infancia y juventud.
En una intervención en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, acompañado por la corporación municipal, el alcalde, Francisco Guarido, ha imprimido un tono político y social al arranque de la cumbre: “Lejos de ser una paradoja, se convierte en un reto”, ha afirmado, situando a Zamora como territorio que no solo acoge el debate, sino que encarna el problema estructural del envejecimiento y la falta de relevo generacional en el ámbito iberoamericano.
El regidor ha apelado al simbolismo del encuentro, recordando que las reuniones cumplen 13 años en el ámbito de la infancia y adolescencia y 22 en el de juventud, y ha recurrido a una metáfora directa: “Cumplir un año más sin pobreza ni violencia, con paz y con derechos, es el objetivo que persigue esta cumbre”. Un mensaje que conecta con la agenda internacional pero también con las realidades locales.
En clave municipal, ha reivindicado el trabajo desarrollado en los últimos años, subrayando que Zamora forma parte desde hace cinco años de la red de Ciudades Amigas de la Infancia de UNICEF, lo que ha permitido visibilizar realidades hasta ahora poco diagnosticadas, como la pobreza infantil. Un estudio local, ha explicado, ha evidenciado desigualdades entre barrios y colectivos, especialmente en familias monoparentales, población inmigrante y minorías, así como la influencia de factores estructurales como la vivienda o el acceso a servicios básicos.
“Las políticas para erradicar la pobreza infantil y la lucha contra la violencia siguen siendo prioritarias”, ha señalado, incorporando además nuevos desafíos como la seguridad en los entornos digitales, que también estarán sobre la mesa en las sesiones de trabajo.
Uno de los ejes más contundentes de su discurso ha sido la reivindicación de la participación juvenil como sujeto político: “Niños, niñas y jóvenes no son el futuro, son el presente que compartimos”, ha defendido, en una reflexión que interpela directamente a las políticas públicas y al enfoque de las instituciones.
El alcalde ha reforzado el componente simbólico de la ciudad como espacio de acogida, destacando que Zamora, con sus tres recintos amurallados, deja atrás su función defensiva para “defender una sociedad más justa, inclusiva y sensible desde la infancia”. Una imagen que enlaza historia, identidad y proyección internacional.
En el cierre, ha apelado tanto al trabajo político como a la dimensión humana del encuentro: erradicar la pobreza y la violencia infantil, avanzar en derechos y garantizar la paz. Todo ello, desde una ciudad que, pese a su envejecimiento, busca reivindicar su lugar en el mapa iberoamericano desde la infancia y la juventud.