La temperatura de las encinas permitirá detectar antes la Seca y el estrés hídrico
La investigación cobra especial importancia en un momento en el que la sequía y el cambio climático están sometiendo a una enorme presión a los bosques mediterráneos. España cuenta con más de dos millones de hectáreas de encinares, fundamentales para la biodiversidad, la conservación del suelo, la captura de carbono y actividades económicas tan ligadas al territorio como la producción del cerdo ibérico.
Detectar el problema antes de que sea visible
El trabajo se ha desarrollado a partir de una extensa serie de imágenes térmicas obtenidas entre 2012 y 2024 en dehesas de Huelva y Córdoba, complementadas con sensores instalados directamente sobre las copas de las encinas y mediciones fisiológicas realizadas sobre el terreno.
Gracias a esta combinación de tecnologías, los investigadores han logrado crear una referencia específica para la encina que permite comparar el grado de estrés hídrico entre distintos años, zonas geográficas e incluso bajo condiciones meteorológicas muy diferentes.
El principio es sencillo. Cuando una encina dispone de suficiente agua, transpira y mantiene su copa más fresca. Sin embargo, cuando comienza a sufrir estrés hídrico reduce esa transpiración y su temperatura aumenta. Convertir esa diferencia térmica en un indicador científico fiable permite detectar el problema incluso antes de que el árbol presente síntomas visibles de deterioro.
Una herramienta para salvar las dehesas
Los resultados confirman además que este índice mantiene una estrecha relación con parámetros fisiológicos esenciales del árbol, como el potencial hídrico o la conductancia estomática, indicadores directos de su estado de salud.
Esta capacidad permitirá identificar árboles vulnerables y zonas de riesgo con mucha mayor precisión, facilitando la planificación de tratamientos selvícolas y la toma de decisiones en la gestión forestal.
Una aplicación con interés para provincias como Zamora
Aunque el estudio se ha desarrollado en Andalucía, sus conclusiones tienen interés para otras provincias con importantes masas de encina como Zamora, donde estos árboles forman parte del paisaje natural, de numerosas dehesas y explotaciones ganaderas.
En un contexto de veranos cada vez más cálidos y periodos de sequía más prolongados, disponer de herramientas capaces de anticiparse al deterioro de los encinares puede convertirse en un aliado fundamental para preservar uno de los ecosistemas más representativos de la Península Ibérica.
La investigación continúa ahora dentro del proyecto europeo TREAD, coordinado también por el IAS-CSIC, que seguirá desarrollando nuevas herramientas de teledetección para vigilar el estado sanitario de los bosques mediterráneos y mejorar su capacidad de adaptación frente al cambio climático.