Laura Rivera en el pleno de la Diputación: “Aquí el dedo es un vicio”
Izquierda Unida criticó duramente el uso de subvenciones nominativas, al considerar que suponen adjudicaciones discrecionales; el PSOE puso el foco en la falta de procedimientos claros y transparentes, mientras que Javier Faúndez, defendió que las ayudas nominativas son legales y permiten agilizar los trámites administrativos, facilitando que los ayuntamientos conozca con antelación los fondos disponibles para planificar contrataciones y servicios
El pleno de febrero en la Diputación de Zamora centró buena parte de su debate en la modificación de créditos destinada a subvenciones para los ayuntamientos, un punto que volvió a evidenciar las diferencias entre los grupos políticos sobre la forma de adjudicación de los fondos públicos. La sesión estuvo marcada por las intervenciones del presidente, Javier Faúndez, y de las portavoces de Izquierda Unida, Laura Rivera, y del PSOE, Sandra Veleda.
Laura Rivera denunció que subvenciones que antes se concedían en régimen de concurrencia competitiva están pasando a ser nominativas, lo que, a su juicio, supone una adjudicación “a dedo”. Según expuso, el incremento de estas partidas alcanza los 16 millones de euros, incluyendo 2.165.000 euros adicionales del Plan Dinamiza. Aunque reconoció que estas ayudas favorecen el empleo y sostienen servicios municipales, insistió en que la forma de reparto debe ajustarse a la legalidad. “Aquí, en la Diputación, parece que el dedo es un vicio”, afirmó, justificando la abstención de su grupo.
Por su parte, Sandra Veleda subrayó que las subvenciones son imprescindibles para facilitar contrataciones y mantener servicios básicos en los municipios, pero reclamó procedimientos claros, previsibles y transparentes. “Las formas entristecen el fondo, porque todos estamos de acuerdo en que esta subvención llega a los pueblos”, señaló, recordando que los criterios de reparto se basan en datos objetivos de desempleo y población. Pese a las críticas, el PSOE votó a favor, apelando a la responsabilidad política.
El presidente Javier Faúndez defendió el sistema de subvenciones nominativas, argumentando que permite a los ayuntamientos conocer con antelación los fondos disponibles y contratar personal sin demoras administrativas. En respuesta a las acusaciones de arbitrariedad, recurrió al símil del “tocomocho” para ilustrar lo que consideró críticas desproporcionadas: “¿Ustedes quieren ser resolutivos o quieren ser torpes? Yo quiero ser resolutivo”, afirmó, reivindicando la rapidez y eficacia del procedimiento.
El reparto de las ayudas se articuló con un importe fijo de 3.000 euros por municipio, al que se suma un complemento proporcional al número de personas desempleadas, con ajustes específicos para Benavente, Toro y Morales. La votación se cerró sin modificaciones: Izquierda Unida se abstuvo y el PSOE respaldó la propuesta.
El debate volvió a poner de manifiesto que, aunque existe consenso sobre la utilidad de las subvenciones para los municipios, persisten las discrepancias sobre los mecanismos de adjudicación y la planificación administrativa, una controversia recurrente en la política provincial zamorana.