Cardenal Cisneros, versión selva: ni la “humanización” tapa la dejadez
La imagen es difícil de justificar. Sobre todo cuando se trata de una actuación que supera los 21 millones de euros y que, a día de hoy, ni siquiera ha sido recepcionada oficialmente. Un detalle clave que obliga —o debería obligar— a una revisión exhaustiva antes de dar por buena una obra que, en su estado actual, deja más dudas que certezas.
La maleza invade aceras, medianas y zonas ajardinadas, proyectando una sensación de abandono que choca frontalmente con el concepto de “humanización urbana”. Porque no se trata solo de estética. Se trata de mantenimiento, de planificación y de sentido común. Ese que parece haberse quedado fuera del proyecto.
Zamora ya sabe lo que ocurre cuando la prevención brilla por su ausencia. Los incendios de años anteriores siguen en la memoria colectiva, y aunque el escenario actual no sea el mismo, la imagen de descuido vuelve a encender las alarmas.
No por riesgo inmediato, sino por la repetición de errores.
La pregunta es tan sencilla como incómoda: ¿para qué se invierte en jardines si no hay jardineros? ¿Para qué infraestructuras si no existe un mantenimiento real?
La ciudad no puede permitirse obras millonarias que, antes incluso de ser entregadas, ya muestran síntomas de abandono. Porque entonces el problema no es la maleza. El problema es mucho más profundo. Y tiene nombre: gestión.