Caos de tráfico en Zamora por unas obras mal señalizadas: autobuses y camiones atrapados junto a San Lázaro

Autobús en San Lázaro. Foto Ahora Decide
La falta de señalización en las obras de asfaltado de la calle Puebla de Sanabria provocó ayer problemas de circulación en el cruce de la iglesia de San Lázaro, donde varios autobuses y camiones quedaron atrapados al encontrarse cortada la calle Villalpando. Según Ahora Decide, la situación obligó a intervenir a la Policía Municipal para facilitar maniobras complicadas a vehículos de gran tamaño, lo que generó retrasos en rutas escolares y malestar entre conductores profesionales

Momentos de tensión y malestar entre conductores profesionales en Zamora tras los problemas de circulación generados por las obras de asfaltado en la calle Puebla de Sanabria, que han provocado que varios autobuses y camiones quedaran atrapados en el entorno del cruce de la iglesia de San Lázaro debido a la falta de señalización previa.

Según relatan profesionales del transporte, la calle Villalpando se encontraba cortada en su tramo final sin avisos suficientes, lo que llevó a varios vehículos de gran tamaño a internarse en la vía sin posibilidad de continuar su ruta. Lo denuncia Ahora Decide, que reclama al Ayuntamiento que refuerce la planificación y señalización de las obras urbanas, con el fin de evitar situaciones de riesgo y retrasos en servicios esenciales como el transporte escolar o el reparto de mercancías.

Uno de los conductores afectados, que realizaba una ruta escolar de institutos, explicó que tras salir de la rotonda de La Vaguada se dirigió por la calle Villalpando como parte habitual de su recorrido. Sin embargo, al llegar al cruce junto a la iglesia de San Lázaro se encontró la calle cerrada por las obras, lo que le dejó sin margen de maniobra con un autobús de 55 plazas.

Ante la dificultad para girar en un espacio tan reducido, el conductor tuvo que solicitar la ayuda de la Policía Municipal, que acudió para facilitar una maniobra compleja y potencialmente peligrosa. El autobús se vio obligado a introducir el morro en la estrecha calle situada junto al hotel, de carácter casi peatonal, mientras la parte trasera se dirigía hacia la pequeña calle situada detrás de la iglesia, con el objetivo de poder dar la vuelta y salir del punto conflictivo.

La operación obligó a detener el tráfico durante varios minutos y provocó retrasos en la recogida de los estudiantes que esperaban al autobús en su ruta habitual.

Según indican otros profesionales del transporte, dos autobuses de menor tamaño y al menos dos camiones de reparto tuvieron que realizar maniobras similares tras encontrarse con el mismo problema en el cruce.

La situación ha generado un notable malestar entre conductores y vecinos, que consideran incomprensible que, con el número de obras que se desarrollan desde hace meses en la ciudad, no se refuercen los dispositivos de señalización y control del tráfico, especialmente en zonas por las que circulan rutas escolares y vehículos pesados.