Caos en la Plaza de la Marina: comerciantes denuncian amenazas y desorganización municipal en plena Semana Santa
La Semana Santa de Zamora arranca… pero no para todos de la misma manera. Mientras la ciudad se prepara para una de sus semanas grandes, en la Plaza de la Marina lo que se vive es indignación, desconcierto y un enfado monumental entre los comerciantes que han apostado por dinamizar este espacio. Indignados y amenazados así se sienten los comerciantes que han tenido que desmontar y volverán a montar sus puestos en otra ubicación.
Nueve profesionales, que habían pagado sus correspondientes tasas municipales para instalar sus puestos en una carpa habilitada por el propio Ayuntamiento, denuncian una situación que califican de “sinsentido absoluto”.
Montar para desmontar
El problema no es menor. Tras instalar sus puestos —camisetas, artesanía y productos vinculados a la Semana Santa— y dejar todo preparado para la apertura, los comerciantes recibieron un aviso inesperado.
Pasadas las ocho de la tarde, y con todo ya montado, agentes de la Policía Municipal les comunicaban que debían abandonar el espacio.
¿El motivo?
La celebración de un torneo nacional de ajedrez en el mismo lugar durante viernes y sábado. Una coincidencia que evidencia, según los afectados, una falta de coordinación difícil de justificar. Sobre todo cuando desde las 9 de la mañana los comerciantes ocupaban la Plaza ante la mirada de transeúntes y policías municipales que no sabían donde iba cada puesto y cada evento.
Tasas cobradas… y espacio ocupado por otro evento
Los comerciantes insisten en un punto clave: han pagado por ocupar ese espacio y si les hubieran dicho de montar en otro sitio u otro día lo habrían hecho pero nadie se ocupó de la mayor.
El propio Ayuntamiento habilitó esta feria y autorizó la actividad. Sin embargo, ahora se les exige desmontar y trasladarse a otra ubicación una vez que todo está instalado. “Entendemos que haya eventos, pero no esta desorganización”, señalan. Las carpas las han de pagar los comerciantes y han de tener unas medidas específicas y cumplir una normativa, a parte de contar con un estudio técnico y una certificación que también han de abonar a un técnico titulado.
La situación, lejos de resolverse con diálogo, se tensó aún más tras la intervención del concejal responsable que según los afectados les trató sin respeto.
Amenaza de sanción
Según relatan los afectados, el edil advirtió que, si no abandonaban la zona, se procedería a emitir un decreto municipal sancionador.
Una advertencia que ha encendido aún más los ánimos. Los comerciantes se encuentran ahora ante una decisión complicada: desmontar, asumir pérdidas y volver a montar… o marcharse.
Y muchos ya lo tienen claro.
“Si tenemos que desmontar todo, nos vamos. Pero que quede claro que es una decisión arbitraria y sin sentido”.
La imagen que deja el inicio de la Semana Santa
Lo ocurrido en la Plaza de la Marina deja una fotografía incómoda en el arranque de la Semana Santa:
- Falta de planificación
- Superposición de eventos
- Comerciantes perjudicados
- Y amenazas en lugar de soluciones
Una combinación difícil de defender en una ciudad que presume de organización en su cita más importante del año.
Una oportunidad perdida
La carpa no era solo un espacio comercial. Era también una oportunidad para dar vida a la plaza, apoyar al pequeño comercio y ofrecer un atractivo añadido a vecinos y visitantes. Comerciantes de Zamora y también venidos de otras provincias y Comunidades Autónomas.
Hoy, ese objetivo queda empañado por una gestión que los propios implicados califican de “improvisada”.
Reflexión objetiva
No se trata de elegir entre ajedrez o comercio.
Se trata de algo mucho más básico: coordinación y trabajo de adecuación de eventos.
Porque cuando un Ayuntamiento cobra tasas, autoriza un evento y después obliga a desmontarlo a última hora, el problema ya no es logístico. Es de gestión.
Y en Semana Santa, donde todo debería estar medido al milímetro, este tipo de errores no solo molestan.
Dejan en evidencia. No solo de pan y circo vive Zamora, sino de respeto y trabajo efectivo.