El zamorano que no ocupará su escaño: Alejandro Alonso y la candidatura de Escaños en Blanco para visibilizar el descontento ciudadano
En Zamora, como en el resto de la comunidad, la jornada electoral del 15 de marzo tendrá un ingrediente poco habitual: escaños vacíos. Al frente de esta propuesta se encuentra Alejandro Alonso Vicente, estudiante de informática, que lidera la lista de Escaños en Blanco para dejar Escaños Vacíos en la provincia.
La formación política ha irrumpido por primera vez en todas las provincias de Castilla y León, con un total de 109 voluntarios que, lejos de buscar un beneficio económico o político, se presentan de forma altruista. Su compromiso es claro: no tomar posesión del acta y renunciar a sueldos, dietas, asesores o subvenciones, dejando los escaños vacíos y ahorrando recursos del presupuesto institucional.
Los “NO candidatos” de las demás provincias son:
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Ávila: Manuel Martínez Redondo, distribuidor alimenticio y coordinador autonómico.
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Burgos: Guillermo Erik Castrillo Rodríguez, veterano colaborador del partido.
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León: Roberto Guerra Ampudia, exfuncionario de prisiones de Villamizar.
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Palencia: Mario Barcenilla Escaño, teleoperador.
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Salamanca: Santiago Pablo Hernández de la Fuente, graduado en CC.PP y estudiante de máster.
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Segovia: Fabio de Andrés Alonso y María Teresa Laporta Sánchez, trabajador y farmacéutica.
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Soria: Francisco Javier Benítez Verguizas.
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Valladolid: Katia García Casas, comercial del sector médico.
El objetivo principal de la formación es alcanzar unos 4.000 votos, multiplicando por seis su resultado de las anteriores elecciones autonómicas (626 votos) y superando al PACMA, como ya ocurrió en Aragón. Incluso si no se logra un escaño, la iniciativa busca dar visibilidad a los ciudadanos descontentos con la política tradicional y reclamar un voto en blanco que tenga efectos reales en el parlamento, dejando los escaños vacíos y reflejando el rechazo ciudadano.
Según el partido, “si en una empresa no rindes te despiden, nosotros somos los jefes de los políticos. ¿Por qué no tenemos derecho a poder despedirles?”. Con esta candidatura, Zamora se convierte en escenario de una propuesta innovadora que cuestiona la representación política tal como la conocemos.