“El placer está a un clic”: expertos alertan del crecimiento silencioso de las adicciones digitales entre jóvenes y adultos
“Vivimos en una época en la que el placer está a un clic”. La frase del experto Guillermo Acevedo resume una realidad cada vez más extendida: el auge de las llamadas adicciones digitales, un fenómeno que preocupa a profesionales de la salud mental por su crecimiento silencioso y su especial incidencia entre adolescentes y jóvenes.
En este contexto, el psicólogo Óscar Romero define la adicción como una enfermedad “totalmente multifactorial”, en la que intervienen elementos como la genética, experiencias traumáticas, inseguridad personal y el entorno emocional. Una combinación compleja que, según los especialistas, explica por qué muchas personas tardan años en reconocer el problema o pedir ayuda.
“Para mí fue la solución. Al principio fue la panacea, lo mejor que había conocido. Pero terminó convirtiéndose en mi cárcel”, relata Romero al describir su experiencia con el alcohol, en una reflexión que el episodio utiliza para subrayar un patrón común: el consumo como vía de escape frente al malestar emocional.
Los expertos insisten en que una parte sustancial de las adicciones no se sostiene en la búsqueda del placer, sino en la necesidad de aliviar sufrimiento interno. Esa dinámica, apuntan, refuerza el consumo y dificulta la toma de conciencia sobre la gravedad de la situación.
“Aunque en el fondo sabes que tienes un problema, siempre te dices que lo dejarás cuando soluciones algo”, explica Romero, poniendo el foco en uno de los mecanismos más habituales: el autoengaño. Desde Esvidas, señalan precisamente este factor como uno de los principales obstáculos en los procesos de detección y tratamiento.
El fenómeno adquiere una nueva dimensión con la expansión de las tecnologías digitales. Redes sociales, apuestas online, pornografía o consumo compulsivo de estímulos inmediatos forman parte de un ecosistema que, según los especialistas, comparte patrones neurológicos con otras adicciones.
Desde el ámbito terapéutico se advierte de que el acceso permanente a recompensas inmediatas ha alterado la forma en la que se gestiona el deseo y la frustración. “El cerebro humano está diseñado para buscar recompensas, pero nunca antes había estado expuesto a tantos estímulos constantes”, señala Acevedo.
Los profesionales subrayan que estas conductas no deben entenderse como hábitos aislados, sino como posibles dependencias con impacto real en la salud mental, especialmente en edades tempranas, donde la vulnerabilidad emocional y la exposición digital se combinan de forma más intensa.
Desde Esvidas remarcan además que la adicción no siempre comienza con una sustancia. “A veces entra por una pantalla, por una apuesta o por la necesidad constante de escapar de uno mismo”, apuntan los especialistas, en referencia a la progresiva normalización de estas prácticas en la vida cotidiana.
El análisis concluye con una advertencia compartida por el sector: en una sociedad donde el acceso al placer inmediato es constante, la capacidad de establecer límites se ha convertido en uno de los principales desafíos contemporáneos en materia de salud mental.