El móvil al volante, la distracción normalizada que ya impacta en la seguridad vial y en la vida útil del vehículo

Mecánico reparando un vehículo. Foto Red-Rodes
El uso del teléfono en la conducción se consolida como principal causa de distracción y contribuye a siniestros que aceleran la retirada prematura del parque móvil

El uso del teléfono móvil al volante se ha convertido en una práctica cada vez más habitual, especialmente en trayectos urbanos, donde la conducción cotidiana ha normalizado una distracción que ya no solo afecta a la seguridad vial, sino también al propio ciclo de vida del vehículo.

En un contexto de creciente digitalización, estas conductas están modificando el patrón de los accidentes de tráfico y sus consecuencias, con un impacto directo en la reparación de vehículos y en su retirada anticipada del parque automovilístico.

Según datos de la Dirección General de Tráfico, las distracciones estuvieron presentes en el 30% de los siniestros mortales en 2024, consolidándose como el principal factor de accidentalidad en carretera. Dentro de este capítulo, el uso del teléfono móvil destaca como la causa predominante.

De hecho, el móvil concentra el 48,2% de las denuncias por distracciones al volante, una cifra que refleja la normalización de su uso durante la conducción, ya sea para llamadas, mensajería o redes sociales, especialmente en desplazamientos cortos y urbanos.

El fenómeno es especialmente visible entre los conductores más jóvenes, que presentan una mayor exposición al uso del dispositivo durante la conducción y una menor percepción del riesgo, consolidando un hábito que se reproduce de forma creciente en la movilidad diaria.

Basta un instante de distracción para desencadenar un accidente, desde alcances en ciudad hasta salidas de vía o impactos en cruces, siniestros que, aunque en muchos casos se consideran leves, tienen consecuencias directas sobre el estado del vehículo.

El impacto de estos siniestros no se limita a la seguridad. La creciente complejidad tecnológica de los automóviles actuales hace que daños aparentemente menores puedan derivar en reparaciones elevadas o incluso inviables, como explican desde el sector de tratamiento de vehículos.

“Nos encontramos cada vez más con vehículos que, tras un golpe aparentemente leve, presentan daños internos que encarecen la reparación hasta hacerla inviable”, señala Pablo Núñez, de Desguaces Pablo e Hijos.

Esta realidad está provocando que vehículos relativamente recientes abandonen la circulación antes de lo previsto, no por antigüedad o desgaste, sino por el coste derivado de accidentes evitables.

Desde el ámbito del tratamiento del vehículo, se advierte además de una tendencia creciente a la retirada prematura del parque móvil como consecuencia indirecta de estas distracciones.

“Vemos cómo muchos de estos vehículos no llegan al final de su vida útil por desgaste o antigüedad, sino por accidentes que podrían haberse evitado”, apunta Esteban Alabajos, director de Red Operativa de Desguaces Españoles (RO-DES).

El resultado es un escenario en el que seguridad vial, tecnología y sostenibilidad confluyen en un mismo problema: la necesidad de reducir las distracciones al volante para evitar siniestros, minimizar costes y alargar la vida útil de los vehículos.