FACUA carga contra la Unión Europea por permitir que las aerolíneas cobren por el equipaje de mano

Equipaje de mano. Fotografía de archivo
La asociación considera que la nueva normativa supone un retroceso para los derechos de los pasajeros

FACUA-Consumidores en Acción ha mostrado su rechazo a la aprobación definitiva, por parte del Parlamento Europeo, de la reforma del reglamento sobre los derechos de los pasajeros aéreos, al considerar que abre la puerta a que las aerolíneas cobren un suplemento por el equipaje de mano, una práctica que la organización califica como un grave retroceso en la protección de los consumidores.

La asociación lamenta que la primera gran actualización de esta normativa en más de dos décadas haya servido para legalizar un modelo de negocio que durante años ha sido objeto de denuncias, sanciones y procedimientos judiciales. En su opinión, la maleta de mano forma parte del servicio básico del transporte aéreo y convertirla en un servicio adicional supondrá un encarecimiento del precio final de los billetes.

Otro de los aspectos criticados por FACUA es que las compensaciones económicas por cancelaciones, overbooking o grandes retrasos permanecen sin cambios. Las indemnizaciones seguirán siendo de 250, 400 y 600 euros, en función de la distancia del vuelo, pese a que la organización recuerda que la inflación acumulada desde la aprobación del reglamento en 2004 supera el 50 %, lo que habría elevado esas cantidades hasta los 390, 620 y 930 euros si se hubieran actualizado.

La reforma sí incorpora algunas mejoras para los pasajeros. Entre ellas, prohíbe a las aerolíneas cobrar un suplemento para que los menores de 14 años viajen sentados junto a sus familiares, una práctica habitual en algunas compañías. También impide que se cobren tasas por corregir errores administrativos en el nombre del pasajero.

Además, la normativa establece que, si una aerolínea ofrece un vale como compensación y este no es utilizado durante su periodo de validez, el importe deberá ser reembolsado automáticamente en un plazo máximo de siete días, sin necesidad de que el usuario lo solicite.

Otra de las novedades obliga a las compañías a buscar la alternativa de viaje más rápida cuando se produzca una incidencia, incluso recurriendo a vuelos de otras aerolíneas o a otros medios de transporte, como el tren o el autobús, si permiten llegar antes al destino. Asimismo, desaparece la denominada cláusula "no show", que permitía cancelar automáticamente el vuelo de regreso cuando el pasajero no utilizaba el trayecto de ida.

Pese a estas mejoras, FACUA considera que la Unión Europea ha perdido una oportunidad para reforzar la protección de los viajeros y sostiene que la reforma favorece los intereses comerciales de las aerolíneas por encima de los derechos de los consumidores.